Díaz-Canel y Marrero salen con supuestas soluciones mientras Cuba está en apagón
Díaz-Canel y Marrero visitaron talleres industriales en La Habana mientras Cuba sufre su tercer apagón total del año y millones de personas llevan días sin electricidad.

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Mientras millones de cubanos llevan días sin electricidad tras el tercer colapso total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en lo que va de 2026, Miguel Díaz-Canel y el primer ministro Manuel Marrero Cruz recorrieron este miércoles talleres industriales en La Habana para, según el sitio oficial de la Presidencia, «constatar novedosas soluciones energéticas y constructivas».
La gira incluyó al ministro de las Fuerzas Armadas, el general Álvaro López Miera, y a varios integrantes del Consejo de Ministros. Visitaron un taller de producción de paneles de poliestireno expandido con malla electrosoldada —sistema que, según se explicó, ahorra entre 20% y 30% de cemento y más del 50% de acero frente a la construcción tradicional— y una línea de montaje de paneles solares que ha fabricado más de 3,200 unidades en lo que va del año.
El régimen afirmó que, con la llegada de nuevos inversores y baterías, esa fábrica podría alcanzar una producción de 120 paneles diarios en doble turno. Díaz-Canel, según el comunicado oficial, «destacó estas soluciones modernas, ágiles y funcionales, e hizo un llamado a generalizar las experiencias a otras regiones y entidades de la nación».
El contraste con la realidad que vive la población es difícil de ignorar. El apagón total del pasado lunes —séptimo en 18 meses— dejó sin electricidad a aproximadamente 9,6 millones de personas tras la salida inesperada de la Unidad No. 6 de la termoeléctrica de Nuevitas, en Camagüey, que desencadenó una desconexión en cascada.
Para este miércoles, el restablecimiento era apenas parcial: en La Habana se habían reconectado unos 262,369 clientes, poco más del 30% del servicio. En Matanzas los cortes acumulaban 87 horas consecutivas; en Granma, hasta 72 horas. En la madrugada de este mismo miércoles se registraron cacerolazos en Alamar y La Hata, en Guanabacoa.
La magnitud del colapso queda en evidencia con los números del propio sistema: el déficit de generación rozó los 2,206 MW el 3 de julio, apenas dos megavatios por debajo del récord histórico registrado el 25 de junio.
Al menos 11 de las 16 unidades termoeléctricas del país estaban fuera de servicio, y 106 centrales de generación distribuida permanecían paradas por falta de combustible, con 890 MW indisponibles. La disponibilidad real del SEN oscilaba entre 935 y 944 MW frente a una demanda de entre 3,100 y 3,150 MW.
El sitio oficial atribuyó la crisis al «recrudecimiento del embargo del gobierno de Estados Unidos y el cerco petrolero, que sobrepasa los seis meses». Cuba produce apenas unos 40,000 barriles diarios de petróleo cuando necesita entre 90,000 y 110,000.
Sin embargo, la crisis tiene raíces estructurales que preceden con creces a las sanciones más recientes: un parque termoeléctrico envejecido, décadas de falta de inversión y mantenimiento, y una dependencia energética que el propio gobierno había advertido en diciembre de 2025 que haría de 2026 un año «difícil».
En ese contexto, la producción de 3,200 paneles solares en seis meses —la cifra que el régimen presentó como un avance— resulta marginal frente a las necesidades reales del país.
Un informe publicado en abril de 2026 estimó que una inversión de 8,000 millones de dólares en energías renovables podría cubrir hasta el 93.4% de la demanda eléctrica cubana, una cifra que el régimen está muy lejos de poder movilizar.
Marrero Cruz resumió la postura oficial con una frase que suena a promesa lejana para quienes llevan días sin luz: «La solución al problema energético consiste en eliminar la dependencia de los combustibles fósiles, sustituyéndola por energía limpia».
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