Acompañaron al mandatario el viceprimer ministro Eduardo Martínez Díaz, el ministro de Salud José Ángel Portal Miranda, junto a directivos y cuadros de diferentes niveles, quienes participaron en el intercambio sobre temas de interés.
En diálogo con especialistas y personal del centro, conocido popularmente como Clínico de 26, Díaz-Canel se refirió al impacto de las recientes órdenes ejecutivas y del cerco petrolero en los indicadores de salud, lo cual —dijo— “se traduce en pérdidas de vidas humanas”.
El Presidente destacó las dificultades enfrentadas por médicos y enfermeras: “Llegan todos los días después de largas noches de apagón, muchas veces a pie por la falta de combustible, a ocupar sus puestos en nuestras instituciones de salud”.
El hospital atiende a casi medio millón de habitantes de varios municipios de La Habana y alberga el Instituto de Nefrología, centro de referencia nacional.
Según explicó su directora, la doctora Mery Leydy Torres Lahera, se ha garantizado la atención a los pacientes en condiciones complejas y se recuperaron servicios esenciales como el Cuerpo de Guardia.
Díaz-Canel visitó la Sala de Cuidados Coronarios, cerrada por casi una década, y apreció el confort y profesionalidad de sus especialistas.
“Eso merece reconocimiento y respeto de quienes puedan apreciar ese esfuerzo. Sigan guapeando, sigan adelante”, convocó.
El mandatario conoció además las proyecciones de transformación digital del hospital, con registros médicos electrónicos y servidores de imágenes para interconectar servicios.
“Eso les va a abrir unas posibilidades tremendas, sobre todo en lo que tiene que ver con la plantilla”, afirmó.
Fundado en 1952 y ampliado en 1985, el hospital Joaquín Albarrán fue inaugurado por el líder histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
