En la nota se denuncia que, en cuestión de días, el gobierno norteamericano afectó de esa manera la llegada a la isla de medios esenciales vitales, incluidos cargamentos de leche para los niños, así como respiradores, camas, medicamentos y millones de dispositivos sanitarios destinados a hospitales cubanos.
Giorgia Vernetti, portavoz de la campaña Let Cuba Breathe (Dejen respirar a Cuba), señaló en declaraciones a ese medio informativo que “hablamos de bienes que sustentan la subsistencia de la población, ahora al borde del agotamiento”.
En el artículo se precisa que “no se trata de incidentes aislados: es una nueva manifestación del deseo del presidente norteamericano, Donald Trump, de asfixiar a la población civil cubana”, en referencia al recrudecimiento del criminal bloqueo económico, comercial y financiero, violatorio de los derechos humanos.
Las actuales acciones, según expone el texto “se traducen en amenazas de cortar toda relación comercial con las navieras que operan en la isla, paralizando progresivamente todos los canales de suministro” y se refiere en particular al cargamento de leche en polvo, donado por activistas solidarios europeos, bloqueado desde el 13 de julio último.
La mercancía, aseguran, fue desviada a México, y la naviera anunció que la carga del buque se enviaría al puerto de Veracruz, en un intento por encontrar una solución logística posterior, pero sin garantías de que la misma llegue a Cuba, mientras la campaña Let Cuba Breathe, promotora del envío, fue notificada de costos adicionales.
Estos incidentes demuestran el funcionamiento de medidas genocidas implementadas por Trump, a través del secretario de Estado, Marco Rubio, “que hipócritamente no prohíben directamente el envío de medicamentos o alimentos, sino que se dirigen a las navieras, aseguradoras y operadores financieros que facilitan su transporte”.
El resultado es que, a pesar de la ausencia de una prohibición formal de la llegada a Cuba de bienes humanitarios, cada vez más empresas se niegan a operar con la isla para evitar el riesgo de graves consecuencias económicas, ante las amenazas de sanciones estadounidenses, agrega en ese análisis el diario La Repubblica.
Vernetti alertó que, con la entrada en vigor en agosto de 2026 de nuevas medidas estadounidenses, que afectarán a puertos cubanos, en particular al del Mariel, es probable un empeoramiento de esta situación, por lo que los activistas solidarios temen un sustancial cierre de los corredores logísticos para la ayuda humanitaria.
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