De pérdidas a oportunidades
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De pérdidas a oportunidades

Artemisa. — El huevo o la gallina siempre ha sido un dilema. Proviene de la ambigua expresión ¿quién llegó primero?, y cuestiona el origen de la vida y el universo; sin embargo, la Empresa Avícola Artemisa (AviArte) sale de ese círculo vicioso y entra en la realidad de un 2026 con pérdidas planificadas de más de 37 millones de pesos.

 

Cada granjera gana 0.42 centavos por huevo sano puesto en el cartón:
estímulo al salario y la eficiencia. Foto: Yudaisis Moreno

¿Pérdidas planificadas?

Sí, con 664 mil aves por debajo de lo necesitado para impulsar la producción en las etapas de inicio, reemplazo y ponedoras, más las limitantes para adquirir alimento animal, los daños del huracán Rafael a la infraestructura de la totalidad de las instalaciones sucedidos en el 2024 y aún visibles, además del panorama recrudecido con el
acceso al combustible, la contabilidad parecía no encontrar cómo reanimarse.

No obstante, eliminar el subsidio al preciado alimento fue la primera medida, lastimosa para la canasta familiar normada, pero que no dejó otra alternativa en torno a la recuperación de la avicultura, salvable solo al vender cada huevo según su costo de producción.

Oleimis Martínez Quintana, director económico de AviArte, explica que, unido al rescate de las granjas —sobre todo la de ponedoras, de las cuales están funcionando cinco de 10—, se acogieron a la oportunidad de vender al mes más de 300 mil huevos a las comercializadoras de las cadenas Cimex, Tiendas Caribe y Palco.

Asumimos ferias con un precio de 2 mil 300 pesos por 30 huevos, y nuevos contratos con actores económicos no estatales, precisa.

Otro gallo canta

Uno de los emprendedores, a punto de convertirse en la primera asociación económica entre las empresas avícolas del país, es Yoicel Pereda Milian, con la uni-
dad José Antonio Labrador, enclavada en el municipio de Artemisa.

El joven, con experiencia en la importación de materias primas para la fabricación de pienso o del producto terminado, y otros convenios con entidades estatales, se
ocupa de todos los gastos de la granja, incluido el salario de la plantilla de 34 trabajadores, y entrega a la empresa el 10 % de cuanto produzca, refiere.
Otra opción fue arrendar una instalación, la de mayor capacidad en predios de Baracoa, Bauta. Por ese negocio AviArte recibe mensualmente 2.5 millones de pesos, y se les suma a las alternativas un contrato de cooperada en la granja Venezuela libre, a razón de recibir el 30 % de lo producido, sin asumir el costo del pienso.

Tales ingresos, más otros de las granjas gestionadas por la empresa, y de una unidad importadora, han hecho posible detener las pérdidas, lograr utilidades superiores
a los 13 millones de pesos en lo que va de año, que, a pesar de no poder ser repartidos al colectivo de los casi mil trabajadores, sí resta a los 37 millones previstos como
pérdida a inicios del 2026, cuando presupuestaron en la contabilidad gastos e ingresos, y ya cubren al menos 21 millones.

En el espinoso camino durante casi 10 meses, una centena de obreros han quedado interruptos, 21 de ellos sin seguridad salarial; la planta de incubación, que pudiera ayudar al crecimiento de la masa, valora proyectos de cooperadas con seguridad de energía solar; mientras la demanda de huevos y la oferta siguen siendo tarea pendiente, pues se sostiene la insatisfacción de los altos precios.

No obstante, asegura Roicel Reyes Freeman, di-rector de la empresa avícola, que cumplen con el encargo social cada mes —a precio subsidiado— de un cartón de huevos con destino a más de mil 100 embarazadas, como promedio, a 128 artemiseños con dieta médica, cuatro niños con fibrosis quística, una veintena de enfermos con
VIH-sida y 20 con otras patologías incluidos en el Proyecto Vida, incluso a determinados centros de salud, educación y deporte.

Andar de brazos cruzados, subraya, no será nunca la vía si tenemos la voluntad colectiva de rescatar una empresa estatal necesaria para la economía intramuros.

Acerca del autor

Desde 2005 el periodismo me abre las puertas en Radio Artemisa, con la posibilidad de reorientar mi carrera al cursar estudios en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Soy licenciada en Educación, en la especialidad de Defectología, y ya había cumplido varias tareas, incluso en la Unión de Jóvenes Comunistas.
Los resultados en el medio radial me condujeron a que, en 2011, al crearse la provincia de Artemisa, ocupara la responsabilidad de Corresponsal Jefa de la Agencia de Información Nacional, nombrada poco después Agencia Cubana de Noticias.
En ese mismo tiempo, alternaba como parte del ejecutivo de la Unión de Periodistas de Cuba, en el territorio, y posteriormente me desempeñé como su Presidenta; hasta que, en agosto de 2014 la dirección del Partido me designó directora del su Órgano Oficial, el periódico El Artemiseño, labor que continúo desempeñando.
Las funciones de dirección siguen aportando a la pasión por el periodismo, de ahí que mantenga publicaciones del acontecer de mi provincia en mi órgano de prensa Artemiseño, y en medios nacionales de comunicación, con mayor estabilidad, y representando tanto de compromiso como de orgullo, en el periódico Trabajadores.

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