Pensemos estas dinámicas socioculturales en los procesos creativos de los medios audiovisuales de comunicación
Quienes crean en el arte se expresan, “hablan” en sus obras o mediante ellas. Cada individualidad es una fuente generadora de saberes, vivencias y aprendizajes incorporados durante las complejas rutas de la vida.
Por estos días, cautiva desde la pantalla televisual el personaje de Lía en la telenovela cubana Entre aguas. Su intérprete, la joven y primera actriz Flora Borrego se ha formado en el sistema de enseñanza artística de nuestro país. Cultiva su talento y organicidad con el personaje, estudia a los maestros de arte actoral, sobre todo al imprescindible Stanislavski, una fuente nutricia indispensable. Consecuencias sensoriales y mentales produce en los públicos interesados en la trama y lo que le ocurre a “su Lía”. ¿Por qué su proceder de hoy? ¿Qué me dirá mañana? Las incógnitas forman parte de una dramaturgia compleja y atractiva. Hay que seguirla.
Desde la dirección actoral y general de la puesta y del concepto fotográfico el experimentado creador Felo Ruíz incorpora sus fundamentaciones. Para él, “la realización audiovisual forma parte, entre otras disciplinas, de la comunicación social, con sus leyes y preceptos. Además de incorporar conceptos y criterios que, como punto de partida, deben ser el conocimiento teórico y el estudio permanente del comunicador social, devenido realizador audiovisual.
“Su labor conlleva varios matices que hacen un todo para los resultados. Sin esto no tiene sentido la acción y el intento de comunicación. Se trata de aportar moralejas que sirvan de algo a los demás”.

Diferentes caminos, búsquedas y hallazgos alimentan el desafío de crear un audiovisual. Es interesante el criterio de la destacada escritora y directora Mariela López. Considera: “Desde mi hacer y lo que aprendí observando en mis referentes, la idea se concreta en el basamento teórico que la respalda. Lo que se defiende en una obra es el concepto que la alumbra”.
Puntos de vistas comunes, tradiciones arraigadas, imaginaciones despiertas influyen en los pensantes autorales.
Un legado notable en la cultura cubana es el del maestro Julio García Espinosa, agudo polemista, cineasta, docente, artífice y continuador de múltiples proyectos llevados a la práctica, entre ellos, la Escuela Internacional de Cine y Televisión. (EICTV). Valoraba que en el arte no hay concepto sin intuición; como tampoco hay juicio sin conceptos. Siempre existe una labor previa de maduración y exploraciones de las ideas y del proceso creativo”.
Coincidencias, interrogantes, disímiles perfiles de razonamientos fluyen en Cuba y el mundo. Los imaginarios “hablan” culturalmente, tienen voces propias. La calidad y la ética profesional son principios ineludibles, pues pertenecen a todos los tiempos.
Estudiantes de la Facultad de Comunicación Social y de la FAMCA en la Universidad de las Artes preguntan, cuestionan, buscan, hacen lo “suyo”. Son conscientes de que la comunicación audiovisual enfrenta la alta visualidad; esta incluye los recursos tecnológicos a disposición y el despliegue de atractivos visuales sin precedentes.
Disímiles pareceres liderarán, quizás, durante las sesiones teóricas del Caracol los días 22, 23 y 24 próximos en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Tiene el propósito de dar continuidad al espacio fundamental de la Asociación de CRTV para promover, reconocer y debatir sobre las producciones del Cine, la Radio y la Televisión.
Ir de la teoría a la práctica y viceversa será provechoso. Urge estudiar las tendencias audiovisuales y cinematográficas con una dinámica sociocultural que beneficie el desarrollo de las capacidades intelectuales y humanas.
Atentos a las pantallas mediáticas disfrutemos escuchar, ver, interpretar los sentimientos y las emociones sin dejar de lado el entretenimiento con lo que interesa por la calidad artística.
El mundo ya no es como ayer. Pensémoslo.
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