Cubana denuncia una estafa con Inteligencia Artificial que le costó 6.000 dólares
Claudia Y., cubana residente en EE.UU., perdió su dinero al contactar con el vendedor de un triciclo eléctrico que le dijo que no debía pagar hasta tener el vehículo en su casa de Holguín. Nunca lo entregaron: hackearon el WhatsApp de la familia y simularon la entrega con fotos hechas con IA
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Claudia Y., una joven cubana oriunda de Holguín y residente en Estados Unidos, perdió 6.000 dólares al intentar comprar un triciclo eléctrico para sus familiares en Cuba, en una estafa que combinó el hackeo de WhatsApp con imágenes manipuladas mediante inteligencia artificial para simular una entrega que nunca ocurrió.
La joven contactó a un vendedor a través de redes sociales cuyo perfil parecía legítimo. Lo hizo atraída por una condición que generó confianza: el pago solo se realizaría una vez que triciclo estuviera en manos de su familia en Cuba.
«Nosotros nos pusimos en contacto con alguien en las redes sociales cuyo perfil aparentemente se veía bien increíble porque decía que al ser entregadas las motorinas eléctricas en Cuba era que se realizaba el pago», explicó Claudia Y. en una entrevista con la periodista Tania Costa.
Los estafadores contactaron primero a los familiares en Cuba —personas mayores con escaso conocimiento digital— y les solicitaron datos personales, carnet de identidad, dirección y fotos del frente de la casa, supuestamente para tramitar los papeles legales del vehículo y encontrar la casa fácilmente al hacer la entrega.
En ese proceso enviaron un código de verificación de WhatsApp con el pretexto de que era el número para la placa del vehículo. El familiar lo reenvió sin sospechar nada y perdió el control de su cuenta. Desde ese momento, los estafadores se comunicaron con Claudia Y. haciéndose pasar por su familiar mediante mensajes de texto. Al estarían difícil la comunicación con Cuba, ella no sospechó nada.
La clave del engaño fue una fotografía manipulada con inteligencia artificial. Los delincuentes tomaron la imagen del exterior de la casa que el familiar había enviado previamente y le insertaron el triciclo para que Claudia Y. creyera que había sido entregado con éxito. «Ponen la foto de la motorina frente a la casa. Incluso hasta un vecino conocido salió en la foto. Y en ese momento, yo pagué los 6.000 dólares», relató.
Los estafadores aprovecharon deliberadamente la crisis energética y de conectividad en Cuba para evitar cualquier verificación en tiempo real. «Ellos utilizan la inteligencia artificial porque en Cuba hay tanta deficiencia con los apagones, con el internet, con la corriente, con todo; las videollamadas prácticamente es imposible hacerlas», señaló.
La estafa se descubrió por casualidad. Claudia Y. regresó a su casa tras una consulta médica con su bebé de tres meses y le escribió a su mamá felicitándola por el triciclo. Su cuñado respondió que aún estaban esperando la entrega. Al llamar al suegro que debía recibirlas, este confirmó que no había llegado nada.
«Nos mandaste una foto de que la motorina estaba en la casa, que todo estaba bien, que estaban contentísimos, que estábamos tomando café. Y ahí nos dimos cuenta que nos habían estafado», recordó.
El pago se había realizado en dos transferencias de 3.000 dólares cada una a cuentas distintas. Claudia Y. y su esposo investigaron por su cuenta e identificaron a dos personas vinculadas a esas cuentas: una con una empresa de transporte de camiones en Estados Unidos y otra en Miami. Ambas tenían acento cubano. Toda la información fue entregada a la policía y al banco, pero hasta el momento de la entrevista el dinero no había sido recuperado.
Esta modalidad de fraude, que combina hackeo de WhatsApp e imágenes generadas con IA para simular entregas de motos y paneles solares, viene siendo documentada con creciente frecuencia en 2026.
El Banco Bandec alertó en abril de 2026 sobre el hackeo de WhatsApp mediante códigos de verificación SMS, advirtiendo que ningún trámite legítimo requiere compartir ese código.
Un cubano en Miami había denunciado una estafa similar de 1.200 dólares en septiembre de 2025 al intentar comprar una moto eléctrica para su hermana.
«Me duele pensar que tantas personas caigan en esta estafa por personas sin escrúpulos que se aprovechan de la necesidad del cubano, de la necesidad de poder ayudar al familiar», dijo Claudia Y., quien advirtió: «Las redes sociales no son formales para hacer ningún tipo de negocio».
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