Han transcurrido apenas los primeros siete días del mes de julio y Cuba libra dos batallas que, aunque conocidas y ya vividas, no dejan de ser trascendentes. La primera es la de recuperar el Sistema Eléctrico Nacional, que sufrió otra desconexión total y que nuevamente encuentra la pericia de los trabajadores del sector para su restablecimiento. Esta vez, en condiciones más adversas, por los bajísimos niveles de combustibles que imposibilitan emplear más de mil megawatts en la generación distribuida, que de existir probablemente habría evitado la caída del SEN. También es más compleja porque siguen sin llegar piezas de repuesto para las maltrechas centrales termoeléctricas, en las que hacen blanco las bombas silenciosas pero letales del cerco energético.
Y es precisamente este apagón masivo, que se suma a la dura situación eléctrica que vive el país y que provoca largas horas sin servicio eléctrico, el que emplea como pretexto el representante de Estados Unidos en la Organización de las Naciones Unidas, con el fin de impedir que dicho órgano debata sobre el bloqueo contra toda una nación y las amenazas de agresión militar.
De manera sorprendentemente cínica, el representante llamó a los presentes a no debatir sobre el bloqueo porque sería “un lavado de cara para un régimen comunista y brutal”, y mostró una falsa preocupación por las largas horas de cortes eléctricos que sufre el pueblo cubano. Todo esto sin hacer una sola mención a las órdenes ejecutivas que su administración aprobó en enero y mayo del presente año y que han impedido el arribo de combustibles a Cuba. Solo un buque, en todo el año, ha atracado en puerto cubano con ese vital insumo para la economía.
De manera casi conmovedora, habló de hospitales que no pueden encender generadores, de escasez de alimentos, y nuevamente parece que traspapeló la hoja donde debió decir que su país ha presionado a cuanto socio comercial tiene Cuba para que rompa relaciones con la nación caribeña, e intentó impedir hace apenas unos días la asistencia alimentaria de las Naciones Unidas a Cuba.
Y cuando ya parecía que no se podían escuchar más calumnias y manipulaciones, sacó a colación la labor de los médicos cubanos, con un discurso gastado y manido, de falsa preocupación por los galenos a los que su administración ha calumniado y ha presionado a gobiernos y organizaciones para que terminen la valiosa colaboración que los médicos cubanos han prestado y siguen prestando, salvando miles de vidas en todo el mundo.
Es comprensible la contradicción del representante estadounidense cuando, pese a su sarta de mentiras, se aprobó celebrar un debate que remarcó el rechazo mayoritario del mundo al bloqueo inhumano y genocida que tantas penurias causa al pueblo cubano.
Como expresó durante el debate el representante de la Federación de Rusia: “Con una falsa preocupación por el pueblo, Estados Unidos busca derrocar un gobierno”. El diplomático también denunció las presiones de Estados Unidos para evitar esta iniciativa. Recordó además cómo el bloqueo afecta a empresarios de todas partes del mundo que se ven amenazados por comerciar con Cuba, y reconoció una resiliencia notable de la economía cubana, que ha aprobado importantes transformaciones para hacer frente a la guerra multidimensional.
En tanto, en nombre del Grupo de los 77 y China, la representante de Uruguay lamentó que el bloqueo se aplique a cabalidad y lamentó su fortalecimiento en el presente año. También catalogó de descomunales los daños que provoca y la ampliación de la extraterritorialidad del bloqueo, y demandó su fin inmediato.
Por su parte la delegación nicaragüense alertó sobre el peligro de una agresión militar de Estados Unidos a Cuba y alertó sobre las nefastas consecuencias de la misma para la región.
Cuba libró nuevamente otra batalla contra Estados Unidos, que mostró una cara contradictoria como la del jefe de la diplomacia del imperio, Marco Rubio, quien mientras se jacta de los efectos del bloqueo, manda a sus subordinados a la ONU a negar que el bloqueo exista.
En ambos escenarios —tanto en el de buscar restablecer la electricidad pese a todo, como en la ONU— miembros del pueblo cubano mostraron su determinación de defender su derecho a la vida y a existir de manera libre y soberana.