“Cuba no es una amenaza para Estados Unidos ni desea ser su adversario o enemigo”
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“Cuba no es una amenaza para Estados Unidos ni desea ser su adversario o enemigo”

El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó este miércoles ante la Asamblea Nacional del Poder Popular que el contexto político internacional en el que la Revolución Cubana defiende y representa los intereses del pueblo “se ha agravado significativamente”, al intervenir sobre la situación actual y el escenario internacional con relación a Cuba.

Al iniciar su comparecencia, el canciller destacó que el reciente discurso pronunciado por el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el pasado 26 de Julio, así como el debate celebrado el 7 de julio en la Asamblea General de las Naciones Unidas, evidenciaron —según expresó— el carácter del bloqueo y la política de Estados Unidos contra Cuba.

Rodríguez subrayó además el papel desempeñado por la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Consejo de Estado, la Comisión de Relaciones Internacionales y los diputados en el ejercicio de la acción exterior del Estado cubano y en el desarrollo de la política exterior del país.

En su intervención, sostuvo que el Gobierno de Estados Unidos “ha tomado la decisión de quebrantar y destruir el derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y los pilares que, durante más de 80 años, han guiado las relaciones entre los Estados sobre la base del respeto a la soberanía y a la igualdad soberana”.

El bloqueo como instrumento de presión contra Cuba

El ministro afirmó que Washington ha recurrido a la intimidación, la coerción, las medidas coercitivas unilaterales, los aranceles comerciales y la fuerza militar para imponer su voluntad, y señaló que esa conducta responde a una doctrina que calificó como una “paz por vía de la fuerza”.

Asimismo, criticó un reciente informe del Departamento de Estado sobre Cuba, al que describió como “superficial, mezquino e inconsistente” y dirigido a presentar a la Isla como una amenaza para Estados Unidos y a desacreditar las expresiones de solidaridad con Cuba.

El ministro de Relaciones Exteriores afirmó que ese informe también busca “criminalizar la simpatía por la Revolución cubana” y las causas que esta defiende, entre ellas la justicia social, los derechos civiles, la lucha contra el racismo, el sionismo, la guerra y la opresión. Sostuvo que cuestiona el derecho de Cuba a defenderse de la agresión imperialista, ataca la labor solidaria y humanista desarrollada por el país en diversas regiones del mundo y condena su contribución internacionalista a favor de la liberación de los pueblos africanos y la lucha contra el apartheid.

Rodríguez aseguró que, para Estados Unidos, Cuba constituye “un peligro por su ejemplo, su resistencia, su dignidad y su obra de justicia social”.

En ese contexto, evocó unas palabras del expresidente mexicano, pronunciadas en julio de 2021, cuando afirmó que, independientemente de las posiciones sobre la Revolución cubana y su gobierno, el pueblo cubano “merece el premio de la dignidad” por haber resistido durante décadas sin someterse. También recordó que López Obrador propuso entonces que Cuba fuera considerada “patrimonio de la humanidad” por constituir un ejemplo de resistencia.

Rodríguez afirmó que el endurecimiento de la política estadounidense contra Cuba responde, además, a intereses que buscan revertir el proceso revolucionario y sostuvo que la actual estrategia de Washington persigue provocar sufrimiento en la población para propiciar un cambio de sistema político.

En ese sentido, aseguró que la conducta agresiva de Estados Unidos ha permitido reforzar “al extremo” la guerra económica contra Cuba, intensificar el cerco energético, restringir las posibilidades de interacción con otros países y avanzar en acciones dirigidas a aislar a Cuba de la economía internacional. Rechazó, además, las afirmaciones de que el país no enfrenta un cerco energético y calificó de falsas esas aseveraciones.

El canciller calificó el escenario internacional como “muy peligroso” y recordó palabras del presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, pronunciadas el pasado 26 de julio, cuando afirmó que “Cuba libra hoy una batalla histórica, un nuevo Moncada” frente a “una política genocida que se ha propuesto asfixiar a todo el pueblo para apropiarse del país”.

No obstante, destacó que Cuba mantiene amplias relaciones de amistad y cooperación con la comunidad internacional, sustentadas en el respeto mutuo, incluso con países con los que existen diferencias políticas.

Como muestra del respaldo internacional a la Isla, señaló la votación registrada el pasado 7 de julio en la Asamblea General de las Naciones Unidas, cuando 136 Estados apoyaron la realización de un debate sobre las consecuencias del bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba, frente a nueve votos en contra.

Rodríguez sostuvo que el pueblo cubano conoce las características de la política estadounidense hacia la Isla y reiteró que el bloqueo constituye la principal causa de las dificultades económicas del país. Asimismo, afirmó que existe un plan orientado a restringir las fuentes de ingresos financieros, el acceso a mercados, tecnologías y suministros esenciales, incluidos alimentos, medicinas, combustibles, piezas de repuesto, paneles solares y otros insumos vinculados a la generación de energía.

La respuesta de Cuba: soberanía, diálogo y paz

El ministro de Relaciones Exteriores afirmó que la amenaza de una agresión militar contra Cuba “sigue vigente” y sostuvo que los sectores anticubanos radicados en Estados Unidos “no parecen tener límites” en su propósito de recrudecer las presiones contra la Isla.

Rodríguez denunció que la política de Washington busca profundizar las carencias económicas y sociales del país y aseguró que quienes la promueven celebran las dificultades que enfrenta la población cubana, entre ellas los problemas en la generación eléctrica, el abastecimiento y otros servicios esenciales.

El canciller reiteró que Cuba mantiene su disposición al diálogo con Estados Unidos sobre la base del respeto mutuo y señaló que el Gobierno cubano ha aceptado con paciencia las propuestas de conversaciones formuladas por Washington. Al mismo tiempo, cuestionó el alcance de la ayuda humanitaria ofrecida por ese país y sostuvo que la verdadera política estadounidense hacia la Isla se expresa mediante la coerción y el recrudecimiento del bloqueo, con el objetivo de provocar el mayor castigo posible al pueblo cubano para forzar su rendición.

“Cuba no es una amenaza para Estados Unidos ni desea ser su adversario o su enemigo”, afirmó Rodríguez, quien subrayó que la vocación del país es la paz y recordó la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, suscrita por los jefes de Estado y de Gobierno de la región en La Habana.

Asimismo, enfatizó que el único compromiso del Estado cubano es con el pueblo y con la defensa de la soberanía nacional. En ese sentido, sostuvo que el país tiene el derecho y el deber de enfrentar cualquier agresión y defenderse si fuera objeto de un ataque militar, aunque reiteró la aspiración de construir una relación respetuosa y constructiva con Estados Unidos, basada en el pleno respeto a la soberanía de ambas naciones.

El ministro se refirió a la comunidad cubana residente en Estados Unidos y destacó los esfuerzos del Gobierno por fortalecer los vínculos con los connacionales en el exterior. Señaló que las medidas adoptadas en los últimos años buscan facilitar su relación con el país y parten del convencimiento de que los cubanos que viven fuera de la Isla tienen un importante papel que desempeñar en el desarrollo de la nación, tanto desde el exterior como si deciden regresar a Cuba.
El respaldo internacional y la convicción de resistencia

En la parte final de su intervención, Rodríguez expresó el agradecimiento del Gobierno y el pueblo cubanos por las muestras de solidaridad recibidas desde todos los continentes. Destacó el respaldo de gobiernos, parlamentos, organismos internacionales, movimientos sociales, partidos políticos, asociaciones de amistad, organizaciones de la sociedad civil, intelectuales, artistas, académicos y numerosas personas que, desde diversas posiciones políticas e ideológicas, coinciden en rechazar el bloqueo y las medidas impuestas contra Cuba.

El canciller evocó palabras pronunciadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en los primeros años de la Revolución, cuando afirmó que el pueblo cubano resistiría el bloqueo “el tiempo que sea necesario” sin renunciar a su independencia ni a sus principios.

Rodríguez sostuvo que la defensa de la independencia, la Revolución, el socialismo y la existencia misma de la nación cubana exige comprender el complejo escenario internacional y actuar en consecuencia.

Asimismo, reivindicó la convicción de Fidel de que “un mundo mejor es posible”, libre de bloqueos y de políticas que castigan a los pueblos.

Como colofón de su intervención, llamó a mantener la confianza en la victoria y en la capacidad de resistencia del pueblo cubano, y citó a José Martí para reafirmar el compromiso de continuar la lucha por una patria “libre y próspera”.

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