CUBA. ¡Médicos, no bombas! – Huella del Sur
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CUBA. ¡Médicos, no bombas! – Huella del Sur


CUBA. ¡Médicos, no bombas!


  

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En estos momentos en que el imperialismo estadounidense y sus aliados bombardean y matan en diversas latitudes, la contraposición entre la acción solidaria cubana en salud y el impulso homicida de los adalides del capitalismo reviste una abrumadora pertinencia.

Jean Cruz.

¡Médicos, no bombas! El Internacionalismo médico cubano en América Latina 1960-2022.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Luxemburg-CEFMA, 2026.

236 páginas.

Un estudioso de Cuba y su proceso revolucionario, Jean Cruz, ha publicado un libro que lleva ese título y subtítulo.

Es un muy buen recorrido por más de sesenta años de misiones internacionalistas con origen en Cuba y epicentro en diversos países de Nuestra América

Constituye además un peculiar acercamiento al itinerario de la revolución cubana en su conjunto. Incluso a sus antecedentes más o menos lejanos. El autor dispone de algunas páginas del capítulo inicial para la figura y pensamiento de José Martí.

Puede apreciarse en sus páginas el desarrollo la concepción de medicina universal, gratuita y de calidad que orienta al sistema de salud cubano y lo proyecta en todas direcciones.

El auxilio médico ha tenido lugar en circunstancias de inundaciones, terremotos, epidemias y otras situaciones que traen padecimientos y víctimas en cantidad.

 No es sólo un instrumento para emergencias. Se ha ocupado en variados países de la atención primaria de la salud, en particular para los habitantes empobrecidos.

Las misiones médicas fueron facilitadas en varios casos por países con relaciones amistosas con el pueblo y el Estado cubano. Así Bolivia, Brasil, Venezuela, Ecuador.

Donde hubo giros hacia gobiernos de derecha, la labor del personal médico tuvo un corolario de expulsión. Eso en medio de acusaciones de espionaje, esclavización del personal, trata de personas. La obra se ocupa de esos episodios mediante síntesis elocuentes.

Los reaccionarios no soportan que se brinde atención gratuita y sin distinción de clases. Que no está inspirada por ningún propósito de lucro. Sobre todo no toleran que una acción benéfica, con llegada a sectores amplios, se haga bajo la bandera de un gobierno al que odian. Y de una sociedad a la que pretenden “recuperar” para el pudridero social y político de su zona de influencia.

También los mercaderes de la salud han puesto su parte contra las acciones solidarias: Clínicas privadas, empresas de seguro médico, colegios profesionales de elite. Repelen cualquier posibilidad  de que se compite con su “negocio”. No afrontan el riesgo de que se los señale como quienes llenan sus bolsillos a costa de un derecho humano fundamental.

Conectan con la ideología de que la búsqueda de ganancias mediante operaciones mercantiles es la única vía para el progreso humano. Las misiones internacionalistas son la vívida refutación de ese pensamiento sesgado. Y entronizan las acciones de salud como un bien público, que debería colocarse por fuera del mercado.

A lo largo del libro se enlazan numerosas entrevistas con integrantes de las misiones. Quienes han actuado en distintos países. En la atención sobre el terreno o en tareas de coordinación.

En sus testimonios aparece una y otra vez la gratitud y el cariño hacia cubanos y cubanas por parte de las personas atendidas.

Las que van desde niñas y niños que recibieron vacunas hasta personas que habían quedado ciegas y se recuperaron gracias a tratamientos quirúrgicos, sobre todo de cataratas. También quienes salvaron la vida gracias a acciones de emergencia. Y muchos y muchas más.

La acción parte de la propia isla. Desde el rol impulsor que Fidel Castro desempeñó durante décadas al funcionamiento de la Escuela Latinoamericana de Medicina.

En ésta ya se han graduado decenas de miles de profesionales de la salud, con preferencia para quienes provienen de familias de bajos recursos. Y con inclusión de jóvenes con origen en Estados Unidos.

La obra está muy bien investigada y escrita. A lo largo de más de 230 páginas proporciona una visión de conjunto acerca de una gesta que ha pervivido pese a todos los obstáculos. A despecho del bloqueo y de las privaciones que ha experimentado y sufre el pueblo de Cuba.

De allí sale el sentido de la oportunidad de este libro. Aparece en momentos en que el imperio del norte y todos sus aliados y cómplices juegan sus cartas con la mayor intensidad a la ruina de la revolución cubana. Quieren hacerlo a como dé lugar.

Una de las herramientas que esgrimen es la difamación integral, indiscriminada. Detestan la imagen de Cuba como sociedad solidaria. Y protagonista de acciones a favor de los pueblos del nuestro y de otros continentes

Las misiones médicas se interponen frente a sus sueños de destrucción del proyecto socialista a menos de cien millas de las costas de Florida. El mismo que tradujo la aspiración revolucionaria al castellano del Caribe.

La lectura y difusión del libro de Cruz será un modo de solidaridad internacional con la revolución. Y una manifestación de antiimperialismo práctico.

Son momentos en que se desabastece y hostiga por todos los medios posibles. Que se amenaza con la invasión o un motín inducido. El estudio de uno de los grandes logros de la isla caribeña es en estos tiempos un acto de libertad.

Y una reafirmación del legado internacionalista que nos viene de los revolucionarios de siglos pasados. El mismo que hoy debe ser enarbolado con más fuerza que nunca. En días en que la amenaza imperialista alcanza sus cotas más altas.

Lleva aparejado asimismo un repudio al actual gobierno argentino. El más entusiasta partidario del imperialismo de nuestra historia.

Presentamos el libro junto con Jean el viernes 28 de agosto a las 19 horas en la Casa Fuentealba. Antártida Argentina 1753. Llavallol, Lomas de Zamora.

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