Al dirigirse a la comunidad internacional, “incluyendo al gobierno de los Estados Unidos”, el mandatario afirmó desde el parlamento cubano que la crítica y la autocrítica honestas son inseparables de la práctica revolucionaria desde siempre.
Aclaró que las transformaciones económicas y sociales aprobadas esta jornada por el Legislativo cubano no están relacionadas con negociaciones con Estados Unidos, sino que son una decisión soberana del país para enfrentar la política de máxima presión que impone Washington a La Habana.
En su intervención, el jefe de Estado reafirmó que su país está dispuesto a dialogar con respeto sobre todos los temas con el gobierno de Estados Unidos, al tiempo que denunció “la práctica infame de vender al mundo la idea de un estado fallido mientras se bloquea a un pueblo heroico”.
Así no funcionan las relaciones internacionales soberanas, independientes, condición que reivindicaremos siempre, apuntó.
“Al gobierno de los Estados Unidos le decimos sin odio pero sin miedo, si de verdad quieren ayudar al pueblo cubano, déjennos vivir”.
“Dejen a Cuba comerciar, dejen a Cuba comprar sus medicinas, dejen a Cuba importar su combustible, dejen a Cuba recibir inversores, créditos, financiamientos, relacionarse normalmente con su emigración y con el mundo. Dejen a Cuba mostrarle al planeta lo que es capaz de hacer este pueblo cuando no hay obstáculos a su esfuerzo por levantarse”, remarcó.
Eso –dijo- sí sería algo realmente novedoso y enriquecedor por parte del adversario.
El mandatario cubano aseguró en su alocución que su país no pedirá permiso para existir ni entregará su soberanía, sin embargo, reiteró la disposición a una relación civilizada y respetuosa con su vecino del norte, en beneficio de los dos pueblos.
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