Cuba envejece: El 26,7 % de su población tiene 60 años o más

Cuba continúa envejeciendo a un ritmo acelerado: al cierre de 2025, el 26,7 % de su población tenía 60 años o más, una proporción que representa un incremento de un punto porcentual respecto a 2024, cuando el indicador era del 25,7 %.
Los nuevos datos oficiales muestran que el envejecimiento alcanza a todas las provincias, aunque en algunos territorios la situación es especialmente pronunciada.
La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) divulgó este martes los resultados correspondientes a 2025, acompañados de un mapa que permite identificar las diferencias en la proporción de adultos mayores por provincias.
Los resultados oficiales, recogidos en el informe «El envejecimiento de la población. Cuba y sus territorios, 2025», ofrecen una fotografía más detallada de esa transformación demográfica.
Según el organismo, Villa Clara es la provincia más envejecida de Cuba, con el 30,2 % de sus habitantes de 60 años o más. Esto significa que aproximadamente tres de cada diez residentes de ese territorio pertenecen a ese grupo de edad.
Le sigue La Habana, donde el indicador alcanza el 29,1 %, mientras que Cienfuegos registra un 27,7 % y Sancti Spíritus y Camagüey presentan un 27,6 % cada una.
También superan el promedio nacional Pinar del Río, con un 27,1 %, y Matanzas, con un 26,9 %.
Las cifras confirman que el envejecimiento no constituye un fenómeno aislado de determinadas zonas rurales o de la capital, sino una transformación demográfica que afecta al conjunto del país.
En el extremo contrario aparece Guantánamo, con un 23,3 % de adultos mayores, la proporción más baja entre las provincias cubanas.
Le siguen Santiago de Cuba y Artemisa, ambas con un 24,2 %, mientras que Granma alcanza el 24,8 % y Ciego de Ávila el 25 %.
Aunque estos territorios presentan porcentajes inferiores al promedio nacional, todos tienen una proporción significativa de residentes de 60 años o más.
La ONEI identificó diferencias todavía mayores cuando examinó el comportamiento del envejecimiento a escala municipal.
Plaza de la Revolución, en La Habana, alcanza un 38,2 %, la cifra más elevada del país. En otras palabras, casi cuatro de cada diez habitantes de ese municipio tienen al menos 60 años.
El municipio habanero comprende buena parte del Vedado, una de las zonas urbanas más conocidas de la capital cubana.
En contraste, Yateras, en la provincia de Guantánamo, presenta el menor grado de envejecimiento del país, con un 17,9 %.
La diferencia entre ambos municipios es de 20,3 puntos porcentuales, una brecha considerable que refleja la desigual distribución territorial de los distintos grupos de edad.
Los nuevos resultados permiten comprobar cómo ha cambiado el panorama en apenas un año.
En julio de 2025, la ONEI había divulgado las estadísticas correspondientes al cierre de 2024, cuando Villa Clara encabezaba el envejecimiento con un 29,1 % y La Habana registraba un 28,1 %.
La comparación muestra que Villa Clara aumentó 1,1 puntos porcentuales y La Habana un punto porcentual en 2025.
También en 2024, Plaza de la Revolución figuraba como el municipio más envejecido, con un 36,8 %. El nuevo registro del 38,2 % supone un incremento de 1,4 puntos porcentuales en un año.
Por su parte, Yateras pasó del 17,1 % al 17,9 %, aunque continúa siendo el municipio con menor proporción de adultos mayores.
La tendencia responde a varios factores que actúan simultáneamente: el descenso sostenido de los nacimientos, el aumento del peso relativo de las generaciones de mayor edad y la emigración, que afecta especialmente a los grupos de población jóvenes y en edad laboral.
Precisamente, Cuba atraviesa una profunda contracción demográfica.
En julio, la ONEI informó que el país había cerrado 2025 con 9,434,593 habitantes, después de perder 313,414 residentes respecto al año anterior.
Las estadísticas oficiales también reflejaron un saldo migratorio negativo de 245,264 personas durante 2025, lo que evidencia el peso de la emigración en el descenso poblacional.
El deterioro de la natalidad agrava esta situación. Durante 2025, los nacimientos se situaron en mínimos históricos, mientras que las defunciones prácticamente duplicaron el número de nuevos nacidos.
La combinación de estos factores está reduciendo la proporción de población joven y estrechando la base de trabajadores que sostienen la actividad económica, los servicios públicos y los sistemas de pensiones.
En agosto, el demógrafo cubano Juan Carlos Albizu-Campos advirtió sobre las consecuencias del acelerado descenso poblacional y mencionó escenarios en los que Cuba podría reducirse hasta aproximadamente 5,6 millones de habitantes si persistieran las tendencias actuales.
El especialista también señaló que las generaciones numerosas nacidas durante el llamado auge de natalidad cubano están entrando en edades de jubilación, mientras el país pierde población económicamente activa.
Además, en julio, un análisis sobre la situación de los adultos mayores describió las dificultades para cubrir necesidades básicas con pensiones que han perdido poder adquisitivo frente al encarecimiento de alimentos, medicamentos y servicios.
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