
Foto: Tomada de Internet
En muchas estructuras de poder en Estados Unidos, se aplica una «democracia» que nada tiene que ver con el concepto mismo de esa palabra.
Esta vez tocó el turno a la congresista Ilhan Omar, mujer negra, de origen somalí y con nacionalidad estadounidense.
Luego del acoso político, discriminatorio y fundamentalista al que ha sido sometida por la actual administración, ahora le allanan su vivienda y le confiscan el teléfono celular, la computadora personal, su pasaporte y el cuaderno de trabajo.
La oficina de la citada congresista denunció lo que consideró «un abuso de poder indignante» y «una escalada sin precedentes» en el ataque a adversarios políticos del presidente de los Estados Unidos.
Por su parte, el expresidente Barack Obama, criticó duramente a la actual administración y señaló que es un principio básico de la democracia estadounidense, que «el gobierno no puede atacar selectivamente a personas, simplemente por sus creencias políticas».
Para comprender por qué esta acción es tan indignante, es importante saber los hechos. La congresista Omar llegó a este país con sus padres cuando tenía 12 años, subrayó Obama al señalar que ella como su padre obtuvieron la ciudadanía estadounidense cinco años después de llegar de Somalia.
El presidente estadounidense ha atacado reiteradamente a Omar en sus duras declaraciones contra los demócratas. También calificó a Omar como «basura» y condenó masivamente a los somalíes.
La demócrata llegó al Congreso estadounidense en noviembre de 2018, junto a otras mujeres: Rashida Tlaib (de origen palestino), Alexandria Ocasio-Cortez (de origen puertorriqueño) y Ayanna Pressley (afroestadounidense), conocidas colectivamente como «el escuadrón» por ser críticas con las políticas racistas y migratorias del Gobierno.
El mandatario yanqui, incluso, pidió expulsar de EE.UU. a dos congresistas musulmanas, quienes denunciaron la matanza de estadounidenses por el servicio de inmigración.
El presidente de Estados Unidos insultó en su plataforma Truth Social a las representantes demócratas y musulmanas Ilhan Omar y Rashida Tlaib, a quienes tildó de «lunáticas» y «trastornadas mentales» después de que estas protestaron durante su discurso en el Congreso sobre el Estado de la Unión.
Acusó a ambas congresistas de ser «corruptas», y «malos» ejemplos para Estados Unidos, por lo que pidió «devolverlas de donde vinieron lo antes posible».
Y, como para no quedarse atrás, el secretario de Estado, durante una audiencia del Senado en relación con la reforma migratoria, golpeó la mesa, salpicó el agua y con voz atronadora gritó: «¡recojan sus maletas y largo de aquí!».
Continuó enfáticamente: «disfrutan de los privilegios que ofrece Estados Unidos, y luego critican al país. Si odian a Estados Unidos, váyanse. Luego se detuvo, miró fijamente a Omar y continuó sus ofensas, consideradas como una declaración de guerra».
Ilhan Abdullahi Omar nació el 4 de octubre de 1982 en Mogadiscio, Somalia. Su padre era funcionario público; su madre murió cuando ella tenía dos años. En 1991, con el país sumido en la guerra civil, la familia huyó y pasó cerca de cuatro años en el complejo de refugiados de Dadaab, en Kenia.
En 1995 se instalaron en Arlington, Virginia, antes de mudarse a Minneapolis, ciudad que alberga una gran cantidad de somalíes. En el año 2000, con 17 años, obtuvo la ciudadanía estadounidense.
Emprendió sus estudios y en 2011 obtuvo la licenciatura en Ciencias Políticas y Estudios Internacionales en la Universidad Estatal de Dakota del Norte.
Como diputada al Congreso de Estados Unidos fue elegida en 2016, y se convirtió en la primera persona de origen somalí y la primera mujer de confesión musulmana que logra un escaño en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, por el Partido Demócrata-Agrario-Laborista.
En enero pasado, durante un operativo en Minneapolis, por parte de las fuerzas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (más conocido como ice), que acabó con la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, un hombre blanco se acercó al atril donde ella hablaba y la roció con un líquido.
El diario de Wall Street Journal informó previamente que la actual administración estaba investigando a Ilhan Omar, con el objetivo de encontrar un pretexto para revocarle la ciudadanía y, en última instancia, deportarla de Estados Unidos.
