El agua es uno de los problemas más sensibles de la nación. Existen causas objetivas como el bloqueo, la crisis energética y las redes envejecidas; y también predominan la negligencia, la indolencia y la falta de coordinación, sostuvo el mandatario en el programa radial Criterio Compartido.
Las primeras, señaló, hay que enfrentarlas con inversiones y un programa integral en medio de esta compleja situación, sumando control y participación popular. Las segundas deben atajarse con exigencia, control y mucha sensibilidad.
Luego de escuchar llamadas de ciudadanos que reclamaban llevar meses —e incluso años— sin recibir agua por tuberías y sin obtener respuestas oportunas, el jefe de Estado alertó que cuando un funcionario no responde, no se trata del bloqueo, sino de una responsabilidad institucional que debe hacerse cumplir.
El mandatario explicó que el desabastecimiento prolongado se debe al deterioro de una red que lleva años sin el mantenimiento necesario, y si esto se complica con el bloqueo, la falta de electricidad y las deficiencias de gestión, estamos ante un fallo sistémico de conducción, pero también de gestión institucional.
«Tenemos que separar lo que debemos atender materialmente, con inversiones e instituciones, del aspecto puramente institucional, cuya función es escuchar a la población, argumentar y dar respuestas», significó.
A su juicio, el problema es multifactorial y exige respuestas integrales. Por ello, el país implementa un programa asentado en tres pilares fundamentales: recuperación de las fuentes de abasto de agua, transición energética y fortalecimiento de la gestión institucional con atención sistemática a la población.
El mandatario manifestó que la crisis representa una oportunidad para salir adelante, resolviendo no solo los problemas inmediatos, sino también los acumulados. Insistió en la importancia de escuchar a las personas, visitarlas, transmitir confianza, buscar soluciones y asumir plenamente el concepto de servidores públicos.
En referencia al caso específico de una vecina de La Habana que llevaba más de medio año sin recibir una respuesta clara sobre el desabastecimiento en su comunidad, el presidente recalcó que «seis meses sin respuesta es un fracaso institucional y «seis meses de silencio no se justifican con ninguna complejidad técnica».
Asimismo, enfatizó que ninguna entidad de Gobierno puede demorar tanto tiempo en atender una queja.
El mandatario hizo referencia a otros fenómenos prioritarios para atenuar la situación y el malestar popular como enfrentar a los delincuentes que desvían el recurso hídrico para beneficio de unos pocos y garantizar el servicio para disminuir gradualmente la dependencia de camiones cisterna (pipas).
Además de dar seguimiento continuo a todos los planteamientos de la ciudadanía, no solo a los que adquieren visibilidad mediática al llamar al programa.
Por su parte, el presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez, subrayó que La Habana es la ciudad más afectada del país por la escasez de agua, con más de medio millón de clientes perjudicados.
En la capital se trabaja para revertir este escenario mediante la transformación de la matriz energética. Destaca la construcción de 10 parques solares fotovoltaicos (200 MW con acumulación) destinados a las tres fuentes principales de la ciudad: Cuenca Sur, Ariguanabo y El Gato.
Puntualizó que dichas obras se encuentran en ejecución con fecha proyectada de terminación para agosto del próximo año, aunque se realiza un esfuerzo extraordinario para adelantar su culminación.
Asimismo, se interviene en las principales fuentes de abasto para asegurar su operatividad mediante la instalación de grupos electrógenos. De las 11 fuentes existentes, ocho ya cuentan con respaldos y se trabaja en las tres restantes.
Igualmente, se han tendido líneas expresas para proteger circuitos que sufrían averías recurrentes —como Paso Seco y Cosculluela—, reduciendo la cantidad de clientes afectados en los municipios de Arroyo Naranjo y Marianao.
Los trabajos incluyen además rehabilitación de las líneas eléctricas que alimentan las fuentes de abasto, mantenimiento y reparación de las obras civiles en los puntos de captación, mejoramiento de los equipos de bombeo y de los caminos de acceso hasta donde ha sido posible, automatización de las fuentes para agilizar los tiempos de operación y reparación sistemática de salideros.
En el resto de las provincias, indicó Rodríguez, de los 1312 equipos de bombeo necesarios se han recibido 866 y hay 853 en funcionamiento. Se prevé el arribo de los restantes antes del cierre de este año, por lo que subrayó la importancia de agilizar los procesos de distribución y montaje.
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