La Organización de las Naciones Unidas mantiene gestiones activas, aunque aún sin acuerdos públicos concretos, para facilitar el envío de combustible a Cuba con fines humanitarios, en medio de una crisis energética sin precedentes agravada por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos desde enero de 2026.
Luego de que la administración Trump firmó las órdenes ejecutivas del 29 de enero y del 1 de mayo de 2026, se establecieron nuevas medidas que restringen las importaciones de petróleo y disuaden a navieras, aseguradoras y bancos de participar en transacciones con la isla.
Este “bloqueo de facto” ha provocado apagones de hasta 20 horas, racionamiento extremo de combustible, parálisis del transporte público y afectaciones severas a hospitales y servicios básicos.
Venezuela y México, que antes cubrían alrededor del 75% de las importaciones de petróleo de Cuba, suspendieron sus envíos a inicios de 2026 tras presiones de Washington y una operación piratesca estadounidense que concluyó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro en Caracas.
En mayo, el ministro cubano de Energía y Minas, Vicente de la O Levy admitió que el país no tenía “absolutamente nada de fueloil, ni absolutamente nada de diésel”.
La ONU confirmó en agosto de 2026 que mantiene conversaciones con “varios países interesados” para asegurar combustible con destino a Cuba por razones humanitarias, bajo instrucciones del secretario general António Guterres.
El portavoz adjunto Farhan Haq subrayó la urgencia de la situación, pero no reveló los países involucrados mientras continúan las negociaciones.
Sin embargo, el coordinador residente de la ONU en Cuba, Francisco Pichón, advirtió que el “overcompliance” o cumplimiento excesivo de empresas por miedo a sanciones estadounidenses está frenando la llegada de ayuda humanitaria, incluyendo medicamentos y equipos médicos.
Solo un buque tanquero habría llegado a Cuba en los últimos siete meses, según reportes de agosto.
Expertos de la ONU en derechos humanos han calificado el bloqueo de combustible como una violación del derecho internacional y advertido que la crisis humanitaria en Cuba podría equipararse a una “Gaza silenciosa” si no hay acción internacional.
España anunció en septiembre de 2026 que usaría canales de la ONU para enviar ayuda humanitaria a Cuba.
El Cuba Study Group, una organización de cubanoamericanos, pidió en septiembre a Washington y La Habana eliminar restricciones a la ayuda humanitaria y permitir la venta de combustible a hospitales, con salvaguardas contra la desviación.
Cuba, por su parte, denuncia que el bloqueo estadounidense le provocó pérdidas récord de más de 8 mil millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026, y ya elaboró un nuevo informe para presentarlo ante la Asamblea General de la ONU en octubre próximo.
Hasta septiembre de 2026, las gestiones de la ONU continúan, pero no se han anunciado acuerdos concretos para el envío masivo de combustible a Cuba.
La población cubana sigue enfrentando apagones prolongados, escasez de alimentos y medicamentos, y un colapso parcial de servicios esenciales.

