Andall recordó la trascendencia histórica de la fecha y subrayó que las amenazas a la paz en la región requieren unidad y cooperación.
El diplomático reiteró, además, el apoyo de Granada a la lucha del pueblo cubano contra el bloqueo económico impuesto por el gobierno de Estados Unidos.
Por su parte, la embajadora cubana en esta capital, Yadirys Echenique, afirmó que el 26 de julio no es solo un recuerdo de los asaltos al Moncada y al Carlos Manuel de Céspedes: es también la afirmación de que los pueblos tienen derecho a luchar por su libertad y a defender sus sueños.
Echenique destacó la amistad entre Cuba y Granada y la cooperación en sectores como la salud, la educación y la formación técnica.
Participaron en la ceremonia decenas de invitados, incluidos funcionarios granadinos, diplomáticos, miembros del Comité de Graduados en Cuba, y representantes de la colaboración cubana y de la comunidad cubana en esta nación.
La actividad reafirmó el valor de las acciones del 26 de julio de 1953 como símbolo de dignidad y resistencia, y ratificó que el legado de la Revolución cubana continúa inspirando la defensa de la soberanía y la justicia social.
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