Con una ceremonia militar, el régimen cubano enterró a Ramiro Valdés en Santa Clara
El régimen cubano enterró este jueves a Ramiro Valdés en Santa Clara con honores militares. Díaz-Canel presidió la ceremonia ante unos dos mil asistentes.
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Los restos de Ramiro Valdés Menéndez fueron inhumados este jueves en el Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara de Santa Clara, en una ceremonia de honores militares presidida por Miguel Díaz-Canel y con la presencia de la cúpula del régimen cubano.
Las cenizas del que fuera fundador del Ministerio del Interior fueron depositadas en el primer nicho a la derecha de la llama eterna del Mausoleo del Frente de Las Villas, el mismo que Valdés inauguró el 8 de octubre de 2009 al encender esa llama con sus propias manos.
Díaz-Canel pronunció las palabras de despedida ante una concurrencia que incluyó a miembros del Buró Político: Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional; Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores; Gladys Martínez Verdecia, primera secretaria del Partido en Artemisa, y el comandante José Ramón Machado Ventura.
También asistieron combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, junto a unas dos mil personas convocadas en representación del pueblo villaclareño.
En el Mausoleo del Frente de Las Villas descansan otros 140 combatientes de la Columna 8 Ciro Redondo —de la que Valdés fue segundo jefe bajo las órdenes del Che Guevara—, el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular, agrupados por el histórico Pacto del Pedrero.
La elección del lugar respondió al deseo expreso de Valdés de reposar junto a sus correligionarios y cerca del Che Guevara, a cuyo lado combatió durante la Batalla de Santa Clara en diciembre de 1958.
Para recibir el entierro, el régimen movilizó empresas y organismos de Villa Clara para rehabilitar a toda marcha el Complejo Escultórico: limpieza de mármoles y granito, mejoras en jardinería e iluminación, pintura, impermeabilización del museo y sustitución de marquetería, todo ello en medio de una de las peores crisis económicas que atraviesa la Isla, con hospitales sin medicamentos y apagones prolongados.
Valdés había fallecido el domingo 21 de junio a los 94 años. Nacido en Artemisa en 1932, participó en el asalto al Cuartel Moncada, la expedición del Granma y la campaña guerrillera hasta Santa Clara. Fue fundador del MININT en 1961 y artífice del aparato represivo del Estado cubano, incluyendo los campos de trabajo forzado conocidos como UMAP, donde fueron internados homosexuales, religiosos y disidentes. Sus detractores lo llamaban «el Carnicero de Artemisa».
El domingo 22 de junio, el régimen decretó duelo oficial mediante el Decreto Presidencial 1247. Raúl Castro, de 95 años, reapareció el lunes en la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas en La Habana para encabezar la primera guardia de honor junto a Díaz-Canel.
Con la muerte de Valdés, la llamada generación histórica de la Revolución queda reducida a dos figuras: Raúl Castro y Guillermo García Frías.
Mientras el régimen despedía a uno de los pilares de su aparato de control, los congresistas cubanoamericanos María Elvira Salazar y Carlos A. Giménez lamentaron que Valdés muriera sin rendir cuentas por crímenes de lesa humanidad, resumiendo su posición en una frase: «Se muere sin poder pagar en la tierra».
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