“No renunciamos a la idea de que el Plan de la Economía se construya desde la base, desde las empresas, desde los actores económicos, con la voz y el voto de los trabajadores y que los trabajadores sean los más celosos guardianes de su ejecución”, dijo el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez en la clausura del 22 Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).
Y nada más ajustado a esta idea que el inicio el pasado 15 de agosto del proceso de Asambleas de Afiliados y Trabajadores y de Representantes, para la elaboración, discusión y aprobación del plan y presupuesto de sus entidades para el 2027, el cual se extenderá todo el mes de septiembre y que por primera vez se aprueba a nivel de empresa por los propios trabajadores en asambleas.
Sí, como lo escribimos es. No es de arriba hacia abajo, sino viceversa. Las correcciones, ajustes o nuevos indicadores tienen que partir no solo del plan vencido o anterior, también de la realidad en cuanto a insumos y recursos energéticos, fuentes seguras o probables de aprovisionamiento de materias primas que dispondrán para los venideros 12 meses. Nadie mejor que el sindicato y los que producen los bienes y servicios para saber hasta dónde y cómo se pueden llegar a los rendimientos deseados.
Este nuevo formato para construir ladrillo a ladrillo, empresa a empresa, municipio a municipio, provincia a provincia, el plan de la la economía cubana del 2027 intenta evitar formalidades y planes anquilosados en las rutinas, los cuales terminaban por no cumplirse o muy lejos de la realidad proyectada, pues lo decidían mandos que no estaban con el oído pegado a la tierra.
Será vital, al mismo tiempo, que en medio de las atribuciones dadas a las empresas para descentralizar la formación de los precios, no se proyecten y aprueben planes que trasladen o escuden la ineficiencia de la entidad con alquileres de locales o inflación de precios sin generar más niveles de actividad física, es decir más productos o bienes de consumo. Ser celosos con esto es vital.
No pueden faltar en este proceso, ahora más aterrizado y menos burocratizado, las nuevas ideas para incrementar las exportaciones y los ingresos en divisas donde sea posible. El uso de las fuentes renovables de energía, el control y utilización de los inventarios, así como la introducción de mejoras a través de la ciencia y la innovación (con el plan temático de la Anir incluido) no debieran obviarse tampoco en las discusiones, que necesitan ganar en agilidad y no ser maratónicas o aburridas muestras de tablas y números.
No obstante, es imprescindible valorar los recursos humanos disponibles y necesarios, los niveles de crecimiento de su productividad y el fondo de salario, por solo mencionar datos que sí ofrecen certezas sobre lo que proyectamos. Asimismo, habrá que tener cuenta el impacto de las transformaciones económicas y sociales en implementación, muchas de las cuales serán aprobadas de común acuerdo con la organización sindical.
A veces se olvida en este ejercicio de proyección la responsabilidad social a nivel comunitario. Hoy resultaría un contrasentido no mirar hacia esa dimensión, ya que todas las empresas o centros laborales están insertados en un barrio, una comunidad o un poblado al que no solo hay que contribuir con un fondo establecido, sino que debemos ayudar a crecer, a mejoras en su entorno y a no pocas opciones de empleo o venta de servicios y productos.
Son días en que los maratónicos planes de reuniones de plan y presupuesto del 2027 pueden arruinar la esencia novedosa de este proceso. Luego tocará en octubre presentar esas propuestas aprobadas en la base a los ministerios de Economía y Planificación y de Finanzas y Precios para evaluar los principales balances macroeconómicos y conciliar cifras.
Como toda idea primaria podrá haber tropiezos, planes apresurados y otros que sigan a la antigua, pero la voluntad política y la que deben defender los sindicatos y la CTC es que, como llamó Díaz-Canel, la voz y voto de los trabajadores se haga sentir en el diseño de una economía que necesariamente debe nacer donde se crean las riquezas, no desde oficinas o papeles burocráticos que al final siguen divorciados de la realidad, de la verdad.
Acerca del autor
Máster en Ciencias de la Comunicación. Director del Periódico Trabajadores desde el 1 de julio del 2024. Editor-jefe de la Redacción Deportiva desde 2007. Ha participado en coberturas periodísticas de Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos, Copa Intercontinental de Béisbol, Clásico Mundial de Béisbol, Campeonatos Mundiales de Judo, entre otras. Profesor del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, en La Habana, Cuba.



