Al término de la votación, en la que 130 Estados miembros respaldaron el texto, representantes panameños destacaron el significado político de ese resultado y la vigencia de los vínculos históricos de amistad y solidaridad entre ambos pueblos.
El exembajador de Panamá en La Habana Luis «Lucho» Gómez consideró que el respaldo a la resolución constituye una demostración de la dignidad, la fortaleza y la capacidad de resistencia del pueblo cubano.
Señaló que Cuba demuestra ante el mundo su firmeza en la defensa de sus principios y su soberanía, aun cuando mantiene su disposición al diálogo.
Gómez también resaltó la posición de Panamá, que vinculó con la amistad entre el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, y el general Omar Torrijos, quienes sentaron las bases de una relación bilateral que, afirmó, se mantiene hasta hoy.
Recordó que Panamá ha votado en 34 ocasiones a favor de las resoluciones que reclaman el levantamiento del cerco estadounidense contra Cuba y expresó su confianza en la continuidad de esa postura.
Por su parte, Robinson Hernández, integrante de un movimiento de solidaridad con Cuba en Panamá Oeste, afirmó que los pueblos del mundo continúan respaldando a la nación caribeña frente a una política que calificó de injusta y criminal.
Hernández denunció las presiones que, según expresó, ejerció Washington sobre gobiernos de América Latina y otras regiones para intentar modificar el sentido de sus votos en Naciones Unidas.
Asimismo, saludó a la delegación panameña por su posición en la votación y reiteró que la solidaridad internacional con Cuba trasciende las diferencias entre gobiernos.
El embajador de Cuba en Panamá, Orestes Pérez, calificó el resultado de victoria del pueblo cubano, que enfrenta diariamente las consecuencias de las restricciones económicas impuestas por Washington.
Agradeció el respaldo panameño y recordó que el Gobierno cubano ha solicitado reiteradamente a la comunidad internacional que acompañe su reclamo de poner fin al bloqueo.
Pérez destacó las afectaciones de esa política en sectores esenciales como la salud, la educación y la generación de electricidad, y subrayó el carácter histórico del voto de Panamá, que mantiene su apoyo a la resolución desde el inicio de estas votaciones, en 1992.
Por su parte, el embajador de Panamá ante las Naciones Unidas, Eloy Alfaro, explicó que el voto favorable a la resolución respondió a las históricas relaciones de amistad y fraternidad que unen a ambos países, y expresó la solidaridad de Panamá con el pueblo cubano.
Además abogó porque las diferencias políticas de Cuba con Estados Unidos sean resueltas por la vía del diálogo y no mediante presiones y medidas coercitivas unilaterales, al tiempo que alabó la defensa de la soberanía y autodeterminación de los pueblos.
La Asamblea General aprobó la resolución con 130 votos favorables, 17 en contra y 25 abstenciones, durante la jornada final del debate anual sobre la necesidad de poner fin al bloqueo impuesto por Washington contra la mayor de las Antillas.
Durante dos días, representantes de decenas de países intervinieron en la sede de Naciones Unidas para expresar sus posiciones sobre un proyecto de resolución que Cuba presenta cada año ante el máximo órgano deliberativo de la organización desde 1992.


