Carbón en Cuba: un saco puede costar la mitad del salario, medita fotógrafo y emprendedor

El fotógrafo y emprendedor pinareño Mikely Arencibia Pantoja publicó el martes una reflexión en Facebook que resumió con crudeza la realidad energética de Cuba: el carbón vegetal, antes reservado para el campo o las fiestas al aire libre, se ha convertido en el sostén de la cocina de millones de hogares cubanos, y que un saco puede costar casi la mitad del salario mensual de un profesional.
Bajo el título «El carbón nuestro de cada día», Arencibia escribió: «Hubo un tiempo en que el carbón era cosa de campesinos, de fiestas al aire libre o de quien quería darle un sabor especial a una comida. Hoy, en Cuba, el carbón sostiene millones de hogares».

El texto describe un combustible que no distingue entre estratos sociales ni tipos de vivienda: «No distingue entre edificios y casas, entre médicos, maestros o jubilados. Cuando faltan la electricidad y el gas licuado, siempre aparece él, dispuesto a hacer el trabajo que otros ya no pueden hacer».
Esa dependencia tiene un costo que golpea directamente el bolsillo de las familias. «Paradójicamente, tampoco es barato. Un saco puede costar casi la mitad del salario mensual de un profesional. Aun así, miles de familias hacen el sacrificio porque comer no admite espera», señaló Arencibia.
Los números respaldan esa afirmación. El salario medio en Cuba ronda los 6,930 pesos mensuales (CUP), mientras que un médico recién graduado percibe apenas 5,060 CUP. En ese contexto, el precio del saco de carbón oscilaba entre 3,200 y 5,000 CUP en varias provincias en junio de 2026, y en Sancti Spíritus superó los 4,000 CUP. Una cibernauta confirmó en los comentarios: «La comida hecha con carbón ya me sabe amarga… 2000 CUP un saco y sé que en otros lugares está más caro… no sé hasta dónde vamos a llegar».
El retroceso al carbón y la leña es consecuencia directa del colapso energético que vive la isla. La empresa estatal CUPET suspendió indefinidamente la distribución de gas licuado en Santiago de Cuba y las provincias orientales desde el 10 de enero de 2026, y en abril de ese año 834,000 de los 1.7 millones de clientes de gas licuado no pudieron adquirir el producto en distribuciones estatales.
A eso se suma la crisis eléctrica: en marzo de 2026 la disponibilidad del sistema era de apenas 1,145 megavatios frente a una demanda de 3,000, con apagones que superaban las 20 horas diarias en provincias del interior. El 16 de julio, el régimen fijó el precio oficial del gas licuado en 35 CUP por kilogramo —un alza del 55%—, mientras el mercado informal lo cotizaba entre 24 y 50 dólares la balita de 10 kg.
La paradoja es aguda: mientras la población sufre escasez, Cuba exportó carbón vegetal por 61.8 millones de dólares en 2023, posicionándose como el noveno mayor exportador mundial del producto. En el primer trimestre de 2026, una empresa de Camagüey exportó más de 150 toneladas a Europa con ingresos superiores a 55,000 dólares y una meta anual de 4,000 toneladas.
A los problemas económicos se suman los sanitarios. Un cibernauta advirtió en los comentarios: «El carbón jamás ha sido para uso diario y obligatorio. Puede llevar a un asmático al hospital y sin medicamentos, fatal. Hoy, aparte de ser la única opción para el pobre, se está volviendo cada día más caro e inaccesible». Otro usuario describió el agotamiento de comenzar y terminar el día frente al fuego: «Triste realidad de comenzar y terminar el día con las manos llenas de hollín».
La publicación de Arencibia forma parte de una serie de reflexiones que el fotógrafo ha difundido en julio de 2026 sobre la crisis cotidiana cubana, entre ellas «Sobrevivir 24 horas en Cuba» y «Normalizar lo anormal», que también tuvieron amplia repercusión.
El propio Arencibia cerró su texto con una frase que sintetiza el sentir de miles de cubanos: «Qué triste que haya sido él [el carbón] y no el progreso, quien terminara sosteniendo la cocina de un país entero».
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética y el uso del carbón en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el carbón se ha convertido en el principal combustible para cocinar en Cuba?
El carbón se ha convertido en el principal combustible para cocinar en Cuba debido al colapso energético que vive la isla. La escasez de electricidad y gas licuado ha forzado a la población a recurrir al carbón, a pesar de su elevado costo. La situación se agrava por la suspensión de la distribución de gas licuado en varias provincias desde enero de 2026.
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¿Cuánto cuesta un saco de carbón en Cuba y cómo afecta al salario promedio?
En junio de 2026, el precio de un saco de carbón oscilaba entre 3,200 y 5,000 CUP, superando incluso los 4,000 CUP en provincias como Sancti Spíritus. Este costo representa casi la mitad del salario mensual de un profesional en Cuba, que ronda los 6,930 CUP. La disparidad entre el precio del carbón y los ingresos de las familias cubanas resalta la gravedad de la crisis económica.
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¿Cómo afecta la exportación de carbón al mercado interno en Cuba?
La exportación de carbón vegetal por parte de Cuba agrava la escasez interna. Aunque el país es uno de los mayores exportadores mundiales de carbón vegetal, generando millones de dólares, la disponibilidad para el consumo local es limitada, lo que contribuye a los altos precios y a la falta de acceso para la población cubana.
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¿Cuáles son los riesgos sanitarios del uso masivo de carbón en los hogares cubanos?
El uso masivo de carbón en los hogares cubanos conlleva serios riesgos sanitarios. La combustión de carbón genera monóxido de carbono, un gas que puede causar problemas de salud como dolores de cabeza, mareos y náuseas, especialmente en espacios cerrados. Los grupos más vulnerables incluyen niños, ancianos y personas con enfermedades respiratorias.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano ante la crisis energética y el alto costo del carbón?
El gobierno cubano ha intentado implementar medidas como fijación de precios y promoción del uso de materiales alternativos para cocinar. Sin embargo, estas políticas han fracasado en aliviar la escasez y han contribuido a la inflación y especulación en el mercado. La falta de soluciones efectivas ha llevado a la población a depender de métodos tradicionales como el uso de carbón y leña.
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