El 4 de agosto de 1839 nació en Holguín, en el noreste del archipiélago cubano, Calixto García Íñiguez, general en las tres guerras por la independencia de la Mayor de las Antillas. Comenzaba una vida que estaría signada por la disciplina militar, el coraje y la fidelidad a la causa de la independencia.
Calixto es considerado uno de los principales estrategas de las gestas emancipadoras del siglo XIX antillano. Se alzó en los primeros días de la Guerra de los Diez Años, contienda en la que destacó por su ímpetu y habilidades combativas. Rápidamente ascendió en grado y ocupó cargos en diferentes distritos militares.
En 1874 fue capturado tras un intento de suicidio para evitar caer prisionero, hecho que dejó una cicatriz en su rostro. Cuando dieron la noticia del apresamiento a su madre, Lucía Íñiguez, tuvieron que aclararle que, solo herido de gravedad, por el balazo que se dio en la barbilla, pudieron capturarlo. Entonces ella respondió:
— ¡Ese sí es mi hijo, primero muerto antes que rendido!
El mambí holguinero vivió el presidio en España hasta su liberación en virtud del Pacto del Zanjón. Después de su excarcelación continuó trabajando desde el exilio por mantener viva la causa independentista. Devino entonces uno de los principales líderes revolucionarios de esa etapa, que trajo consigo, entre otros intentos emancipadores, la Guerra Chiquita.
El 4 de agosto de 1839 nació en Holguín Calixto García, general en las tres guerras por la independencia de Cuba.
Comenzaba una vida que estaría signada por la disciplina militar, el coraje personal y la fidelidad a la causa de la libertad. pic.twitter.com/xBZgHMRCHQ
— CubaSí (@PortalCubaSi) August 4, 2026
La Guerra Chiquita fue hija de la Protesta de Baraguá y representó la continuidad del espíritu rebelde con las armas en la mano. El 24 de agosto de 1879 se produjo el primer pronunciamiento en un sitio entre Gibara y Holguín, y, poco después, José Maceo, Guillermón Moncada y Quintín Banderas se alzaron en Santiago de Cuba. Calixto, como jefe del movimiento, había aprobado planes para atacar cuarteles y asegurar pertrechos, pero la vigilancia española y la detención de varios conspiradores precipitaron los acontecimientos y desbarataron la estrategia inicial.
Los principales cabecillas de la conflagración poco a poco se acogieron al indulto ofrecido por las autoridades coloniales. Desconocedores de que Calixto había zarpado de Nueva Jersey para incorporarse a la insurrección, José Maceo y Guillermón Moncada capitularon en Guantánamo el 2 de junio, en presencia de los cónsules de Francia y Gran Bretaña. Días más tarde Quintín Bandera y Rafael Maceo también se rindieron. Después de trágicos avatares, Calixto logró pisar tierra cubana el 7 de mayo. Sin poder revertir el curso de los acontecimientos ni conectar con los pocos que quedaban en la insurgencia, se entregó, descalzo y enfermo de paludismo, el 3 de agosto.
Con el inicio de la Guerra Necesaria en 1895, Calixto regresó a Cuba. Para finales de la centuria, era una de las personalidades vivas más prominentes y de mayor trayectoria en el campo independentista. Tras la caída de Antonio Maceo pasó a ejercer como lugarteniente del Ejército Libertador.
Muchas virtudes de Calixto podrían ser expuestas.
Se afirma que este general holguinero fue el jefe mambí que más empleó la artillería.
Como estratega militar, se caracterizó por defender la importancia de la planificación y del trabajo cohesionado del estado mayor. pic.twitter.com/poxpAOR9Tj
— Ariel Pazos Ortiz (@ariel__pazos) August 4, 2026
En 1898, durante la intervención estadounidense, vivió uno de los episodios más amargos de su carrera. Con la entrada de las tropas norteamericanas en Santiago de Cuba, el general William Shafter prohibió el acceso de las fuerzas cubanas a la ciudad y mantuvo a las autoridades españolas en sus puestos. García protestó a través de una carta, poniendo en alto la dignidad de los mambises y con una prosa que evidenció el civismo y altura ética de los combatientes cubanos:
“Permítame Ud. que proteste contra la más ligera sombra de semejante pensamiento, porque no somos un pueblo salvaje que desconoce los principios de la guerra civilizada; formamos un ejército pobre y harapiento, tan pobre y harapiento como lo fue el ejército de vuestros antepasados en su guerra noble por la independencia de los Estados Unidos de América; pero, a semejanza de los héroes de Saratoga y de Yorktown, respetamos demasiado nuestra causa para mancharla con la barbarie y la cobardía”.
Muchas virtudes de Calixto podrían ser expuestas. Se afirma que este general holguinero fue el jefe mambí que más empleó la artillería y que, como estratega militar, se caracterizó por defender la importancia de la planificación y del trabajo cohesionado del estado mayor.
Calixto García falleció en Washington el 11 de diciembre de 1898, víctima de una neumonía, en un viaje que lo había llevado a defender la causa de la independencia cubana en el exterior. Su figura sigue siendo recordada como la de un combatiente incansable, un gran estratega militar y un símbolo de la dignidad cubana frente a la dominación extranjera.


