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El bloqueo tiene consecuencias reales
Afecta el acceso a medicamentos, la producción de alimentos, el transporte, los servicios de salud, el suministro de agua y electricidad y las condiciones de vida de las familias cubanas.
Ante la Asamblea General de la ONU estará nuevamente la verdad sobre el bloqueo contra Cuba, cuando este martes y miércoles se examine el proyecto de resolución presentado por la Isla.
Será la trigésima cuarta ocasión en que el máximo órgano deliberativo de la ONU someta a consideración el proyecto de resolución titulado Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, que se votará este miércoles 28 de octubre.
El pueblo cubano espera contar nuevamente con un amplio respaldo internacional, en un contexto de recrudecimiento de las medidas estadounidenses y de denuncias sobre gestiones de la Administración de Donald Trump para influir en el voto de las delegaciones.
El documento presentado por Cuba recoge el impacto de esa política sobre la economía y la sociedad de la Isla: entre marzo de 2025 y febrero de 2026, los daños ascendieron a 8 083,3 millones de dólares, un 7 % más que en el período anterior, según el informe.
A precios corrientes, las pérdidas acumuladas durante más de seis décadas de aplicación del bloqueo alcanzan los 178 700,5 millones de dólares, y el texto señala, además, que, en ausencia de esas medidas, el producto interno bruto cubano habría sido un 10,8 % superior en 2025.
Un impacto que alcanza a toda la sociedad
Las restricciones estadounidenses afectan sectores esenciales para la vida cotidiana, desde la generación eléctrica y el transporte hasta la producción de alimentos y el abastecimiento de agua, mientras las dificultades para adquirir combustibles, equipos y piezas de repuesto limitan también la capacidad de sostener servicios básicos.
En la salud pública, las trabas financieras y comerciales dificultan las operaciones con proveedores internacionales y la adquisición de medicamentos e insumos necesarios para la atención de pacientes, incluidos quienes requieren tratamientos oncológicos y otras intervenciones complejas.
A esos obstáculos se suma la inclusión de Cuba en la lista estadounidense de países supuestamente patrocinadores del terrorismo, una medida que incrementa las dificultades para acceder a servicios financieros y realizar transacciones con entidades extranjeras.
El bloqueo constituye una violación del Derecho Internacional y de los principios de la Carta de las Naciones Unidas, entre ellos la igualdad soberana de los Estados y la no intervención en sus asuntos internos.
Una votación bajo presión
En los días previos a la sesión, autoridades cubanas han denunciado presiones y amenazas dirigidas a gobiernos y delegaciones con el propósito de condicionar el resultado de la votación, que volverá a situar en el centro del debate el alcance de las medidas coercitivas unilaterales y el derecho de los Estados a definir soberanamente su política exterior.
Desde 1992, la Asamblea General ha aprobado resoluciones que reclaman el fin del bloqueo, y esos pronunciamientos han expresado de manera reiterada el rechazo de una amplia mayoría de los Estados miembros a una política que permanece vigente pese a los llamados de la comunidad internacional.
Más de seis décadas después, el bloqueo continúa siendo objeto de debate en Naciones Unidas, y la votación de este miércoles será una nueva oportunidad para que los Estados miembros expresen su postura ante la demanda cubana de que cese el genocidio contra su pueblo.
Más de seis décadas después, el bloqueo sigue vigente y sus efectos llegan a cada familia en la Isla. Este miércoles, una vez más, la palabra la tendrán los Estados miembros: será una nueva oportunidad para respaldar el reclamo de Cuba, de que se ponga fin a una política que ha marcado la vida de varias generaciones, de que cese el genocidio contra el pueblo cubano.
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