
Foto: Cubaminrex
Ginebra, 5 de octubre.- A propuesta de Cuba, el Consejo de Derechos Humanos aprobó una resolución que condena las actividades mercenarias en cualquier país y califica el uso, reclutamiento, financiamiento, armamento y entrenamiento de mercenarios como una violación de la Carta de la ONU.
Al presentar la propuesta al Consejo, el Embajador Rodolfo Benítez Verson enfatizó que la iniciativa es una nueva demostración del firme compromiso de Cuba con la lucha global contra el fenómeno del mercenarismo.
La resolución cubana alerta y solicita evaluar a fondo la manera en que los avances tecnológicos y las infraestructuras digitales están transformando las modalidades para el reclutamiento, la organización, la financiación, la formación y las actividades de los mercenarios. En la actualidad se aprecia un creciente uso de las tecnologías digitales y las redes sociales para organizar a los mercenarios.
El texto propuesto por Cuba expresa preocupación por la creciente participación de empresas militares y de seguridad privadas en los conflictos, lo que tiene importantes implicaciones de seguridad y para los derechos humanos.
En su intervención ante el Consejo, el Embajador Benítez Verson reafirmó el apoyo de Cuba a la pronta adopción de una Convención internacional robusta para la regulación, monitoreo y supervisión eficaz de las actividades de las empresas militares y de seguridad privadas.
Destacó que la ausencia de ese instrumento crea un peligroso y significativo vacío legal, pues muchas de esas entidades se involucran de manera solapada en actividades mercenarias. Cuba ha sido víctimas de tales acciones en múltiples ocasiones.
La resolución aprobada también llama a los Estados que aún no lo han hecho, a adherirse a la Convención Internacional contra el Reclutamiento, la Utilización, la Financiación y el Entrenamiento de Mercenarios. Esta Convención, que entró en vigor en 2001, fue ratificada por Cuba en 2002.
Cuba mantiene una posición firme y consistente contra el mercenarismo en todas sus formas, por ser una práctica contraria a la Carta de la ONU que amenaza la paz y la seguridad internacionales, la libre determinación de los pueblos y el pleno disfrute de los derechos humanos.
(Cubaminrex-MisiónCuba Ginebra)

