Alfonso Urquiola: «No venimos a participar, venimos a competir»
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Alfonso Urquiola: «No venimos a participar, venimos a competir»

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Urquiola resalta el valor del trabajo colectivo.
Foto: Tomada de Cubadebate

Los Vegueros de Pinar del Río se convirtieron en el equipo más destacado del inicio de la Serie Nacional de Beisbol 65. La novena vueltabajera fue la primera en alcanzar las 15 victorias y mantiene el liderazgo occidental, respaldada por una combinación de juventud, disciplina y trabajo colectivo.

Al frente del conjunto se encuentra Alfonso Urquiola, una figura histórica del beisbol cubano, quien regresó al puesto de director motivado por la afición pinareña y por el reto de conducir a una generación con poca experiencia, pero grandes deseos de crecer.

En entrevista, el estratega analizó las claves del comienzo de campaña, el rendimiento del pitcheo, la respuesta de sus jugadores y las posibilidades del equipo.

–El inicio de Pinar ha sorprendido a muchos aficionados. ¿Qué preparación existe detrás?

–La preparación comenzó desde mayo en Pinar del Río. Desde el principio expliqué que se trataba de un equipo modesto, con muchas figuras nuevas y poca experiencia, pero también dije que se había trabajado bien en todos los aspectos: técnico, físico y sicológico.

«Los muchachos tienen sus objetivos claros y saben qué están buscando. Además, la dinámica de grupo ha funcionado muy bien. Durante el concentrado trabajamos el compañerismo, la disciplina, los valores, la competitividad y la actitud. No se trataba solamente de entrenar; queríamos construir una forma de funcionar como equipo».

–En Pinar juega quien mejor se encuentra. ¿Cómo se toma esa decisión?

–Lo primero es conocer bien a tus jugadores: sus características, sus fortalezas y sus limitaciones. También hay que estudiar al contrario. Durante las semanas previas analizamos a cada pelotero y observamos sus condiciones físicas y mentales, así como la manera en que reaccionaban en los partidos de preparación.

«Esta es una Serie Nacional diferente, con solo 44 encuentros. Desde el comienzo les dije que cada uno debía asumirse como si estuviera cero a cero, sin importar lo ocurrido anteriormente. Hay que salir a jugar desde el primer lanzamiento, porque en un calendario tan corto no se pueden regalar oportunidades.

«Siempre he tenido la filosofía de utilizar al jugador que mejor esté en cada momento. Si un pelotero atraviesa una buena forma, hay que aprovecharla».

–El pitcheo ha concedido muchas bases por bolas. ¿Cuánto preocupa ese aspecto?

–Es una de las situaciones que más nos está afectando. Tenemos un cuerpo de lanzadores joven y con poca experiencia, y hemos ido buscando la manera de que gane confianza. Yo digo que cada vez que salgo a dirigir es como si fuera a jugar ajedrez: hay que analizar cada movimiento y tratar de no equivocarse.

«Estamos utilizando mucho lo que llamo el juego de bullpen, porque necesitamos proteger a los abridores mientras se estabilizan. Lo ideal es que un iniciador trabaje cinco o seis entradas; si puede llegar a siete, mucho mejor. Pero si los abridores no avanzan y los relevistas tampoco responden, resulta muy difícil ganar.

«Las bases por bolas no tienen defensa en el beisbol. Es un problema que debemos corregir, aunque hasta ahora hemos logrado compensarlo con la ofensiva».

–¿La ofensiva ha sido la principal fortaleza?

–Comenzó muy bien y se ha mantenido. Incluso, en los últimos partidos enfrentamos a varios lanzadores vinculados al equipo Cuba y los muchachos no bajaron el ritmo.

«Aun así, nos ha costado producir en determinados momentos con hombres en circulación. En el beisbol no todo se reduce a la cantidad de carreras impulsadas, también cuenta la efectividad en el momento preciso, lo que se conoce como batear en el clutch. Hemos tenido que luchar partido a partido y buscar las soluciones sobre la marcha.

«Lo más importante, sin embargo, es el trabajo colectivo. Cada jugador está tratando de cumplir la tarea que le corresponde en cada situación. Siempre les digo que cada acción debe hacerse pensando en el equipo. Si hay que tocar la bola, se toca; si hay que correr, se corre. Esa conciencia colectiva nos está dando resultados».

–El Capitán San Luis ha estado lleno durante la temporada. ¿Qué significa ese respaldo?

–Representa mucho. Regresé, sobre todo, por la afición, el pueblo y estos peloteros jóvenes. La gente me ha demostrado cariño, respeto y admiración, no solo por los resultados, sino también como persona.

«Durante las últimas temporadas mi hijo estuvo al frente del equipo y realizó un trabajo muy importante. Él contribuyó a formar, aproximadamente, al 60 por ciento de este grupo. Yo quiero continuar esa obra y ayudar a que esos jugadores sigan creciendo.

«Llevaba varios años trabajando fuera de Cuba, incluso en Panamá, el beisbol es lo que sé hacer y me gusta. Mientras tenga salud y lucidez, seguiré vinculado a un terreno, ya sea como director o apoyando a los nuevos colectivos técnicos».

–¿Cómo valora el trabajo del cuerpo de dirección?

–Tenemos un colectivo técnico muy bueno. Cuando me doy la vuelta, sé que ellos pueden garantizar el trabajo. Eso es fundamental. Un equipo no depende de una sola persona, necesita entrenadores y especialistas comprometidos. Contamos con un grupo sólido y por eso seguimos avanzando.

–Dirigir a Pinar del Río también implica asumir el peso de una historia beisbolera importante.

–Claro que sí. Cuando se anunció mi regreso, muchas personas decían: «Este año sí somos campeones». Yo les respondía que no soy brujo ni santero. Los campeonatos se ganan en el terreno.

«Mi compromiso es hacer todo lo posible para que el equipo compita, para que la afición se sienta representada y vea entrega en cada partido. Pero las cosas hay que construirlas, nada cae del cielo. Primero hay que preparar, trabajar y competir; después, veremos hasta dónde podemos llegar».

–¿Qué le han demostrado estos jóvenes?

–Me han sorprendido. He dirigido equipos de diferentes niveles y también he trabajado con jugadores profesionales, pero estos muchachos tienen una disposición muy especial.

«Desde el primer encuentro les expliqué que debían priorizar la disciplina, la entrega y la actitud. También les dije que deben respetar el terreno y a la afición. Ese respeto se demuestra jugando con intensidad, cuando las cosas salen bien y cuando salen mal.

«Ellos han asimilado ese mensaje. Se están entregando por completo y han mantenido una disciplina intachable. Esa unión es nuestra mayor fortaleza.

«La verdadera potencia está en jugar como grupo, en apoyarse y en entender que cada resultado depende del esfuerzo colectivo».

–¿Qué puede esperar Pinar del Río en lo que resta del campeonato?

–Seguiremos trabajando partido a partido. No venimos a participar, venimos a competir. Sabemos que el camino será difícil y todavía hay aspectos por mejorar, especialmente el control de los lanzadores y la producción oportuna.

«Pero tenemos un grupo unido, joven y con deseos de superarse. Mientras mantengamos la disciplina, la actitud y el compromiso con la camiseta, podremos seguir luchando por nuestros objetivos. El resultado final se decidirá en el terreno, pero nadie podrá decir que este equipo no lo dejó todo».

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