En el Consejo Popular Sansariq, en Yaguajay, hay un nombre que se pronuncia con respeto y cariño: Adalberto Nogueras Pérez. Con más de 30 años en funciones de delegado del Poder Popular, su figura se ha convertido en un símbolo de la perseverancia y el compromiso que han caracterizado a los órganos locales del Poder Popular en Cuba, justo cuando se conmemora el aniversario 50 de su constitución.
Nogueras no es oriundo del norte espirituano, pero llegó en la década del 70, tras desmovilizarse de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y ocupar responsabilidades en los Comité de Defensa de la Revolución. Arribó a ese municipio para supervisar la creación de la división político-administrativa y, como suele suceder, se enamoró del lugar.
Se asentó en el corazón del Barrio África, formó una familia y echó raíces donde hoy es un líder indiscutible. Antes de asumir como delegado a mediados de los años 90, fue administrador de la Base de Ómnibus de Mayajigua y de la Fábrica de Refrescos, experiencias que le dieron un conocimiento profundo de las necesidades de su gente.
Su gestión como delegado ha estado marcada por la transformación. Rememora el enjambre de problemas que agobiaban a la comunidad en aquellos años y cómo, con el paso del tiempo y una labor incansable, se fueron resolviendo. La solución al problema de la vivienda, el abasto de agua, el acceso a fuentes de trabajo y la creación de un proyecto popular que devolvió las celebraciones tradicionales al barrio son solo algunos de los logros que los pobladores de Sansariq le atribuyen a su capacidad aglutinadora y de convocatoria.

Para Nogueras, nada ha sido fácil. Reconoce que los tiempos son difíciles, pero su fórmula no ha cambiado: trabajo cotidiano, unidad con los vecinos y un diálogo permanente. Esa es la herramienta fundamental que, como él, han utilizado miles de delegados en estos 50 años para estar al lado del pueblo y dar seguimiento a sus reclamos. En un destartalado motor ruso que ahora reposa en la sala de su casa, se le solía ver dando carreras de un lado a otro para resolver planteamientos. Hoy, la limitación de combustible y los años no han impedido que pierda el impulso.
Al cumplirse medio siglo de la constitución de las asambleas municipales del Poder Popular, la historia de Adalberto Nogueras es un testimonio vivo de lo que significa ser delegado. Como expresara el Presidente Miguel Díaz-Canel, “ser delegado es un acto de coraje, de entrega cotidiana al pueblo, a la patria y a la Revolución”.
Nogueras, con su ejemplo, confiesa que estará junto a su pueblo hasta el último día, demostrando que el poder legítimo nace del barrio.

