Según los expertos, la principal contribución de esta propuesta radica en el desarrollo y aplicación de la primera metodología de esta naturaleza para la isla, donde se articulan los requerimientos agroecológicos de ocho cultivos y los umbrales de bienestar térmico de seis especies pecuarias.
La propuesta resulta innovadora, no solo por su carácter integrador, sino también por sus posibilidades de replicación y escalabilidad, lo cual ya se ha demostrado en la práctica porque ha sido adoptada en otras tres provincias del país: Villa Clara, Cienfuegos y Ciego de Ávila.
El patrón de ordenamiento generado transforma información compleja del clima en mapas de aptitud territorial y herramientas prácticas de decisión como una especie de puente entre la investigación y la gestión territorial.
En un modelo espacial único y con enfoque holístico se ofrece una herramienta de ordenamiento que armoniza la producción agrícola y ganadera con criterios de sostenibilidad y adaptación al cambio climático.
Entre los cultivos que se benefician con esta zonificación bioclimática aparecen arroz, frijol, tabaco, caña, yuca, maíz, plátano y café; en tanto, las especies animales favorecidas son: bovina, avícola, porcina, equina, ovino-caprina y bufalina.
La investigación, que acaba de merecer el Premio Anual Academia de Ciencias de Cuba 2025, fue realizada por un grupo multidisciplinario de especialistas y técnicos del Centro meteorológico espirituano, apoyados por otras instituciones científicas.
Entre ellas, la Subdelegación de Medio Ambiente en la Delegación Territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Sancti Spíritus y la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de esta central provincia.
El sector agropecuario del territorio, altamente susceptible a la variabilidad climática, carecía hasta ahora de una herramienta de planificación integrada que considerara simultáneamente los componentes agrícola y ganadero.
Grethel Lázara Sieiro Miranda, una de las autoras principales de esta investigación, detalló a Prensa Latina que la metodología combina análisis de series climáticas —entre 1981 y 2020—, índices bioclimáticos reconocidos y el uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG) de código abierto.
El resultado demuestra potencialidades para su generalización y un impacto tangible en la formación de capital humano de pre y postgrado, así como la generación de servicios científico-técnicos como el asesoramiento agroclimático ya empleado por cerca de 90 productores.
Además, contribuye a la toma de decisiones a partir de una base de datos integral y mapas de zonificación bioclimáticos; así como recomendaciones específicas por cultivo y especie pecuaria, en alineación con las prioridades nacionales de soberanía alimentaria y enfrentamiento al cambio climático.
Igualmente, aporta al cumplimiento de los objetivos del Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático o Tarea Vida; y a nivel nacional el modelo constituye un referente técnico para el diseño de políticas agropecuarias.
mh/mlb

