Ideas y esencias creativas sobre la telenovela Ojo de agua compartió, en exclusiva con BOHEMIA, una de sus guionistas Euridice Charadán
En Cuba, el género seduce a los públicos desde tiempos inmemoriales. Volver al inicio de la escritura del proceso, que dio origen a la puesta, plantea interrogantes y esclarece algunos presupuestos concebidos para una ficción de interés mayoritario.
El diálogo con Eurídice Charadán, a quien se debe la idea, el argumento y el guion de Ojo de agua junto a Lil Romero, propició hacer memoria sobre el asunto.
Sin ocultar la pasión, entusiasmada confiesa su amor a la naturaleza. Habla despacio y repasa caminos transitados. “No es una historia sobre el campesinado cubano, sino un relato de ficción. Quisimos que el espacio donde se desarrolla la trama no fuera solo un telón de fondo. Nos interesó visibilizar algunas de las problemáticas propias de los productores agrícolas, sobre todo en lo referente a su relación con la tierra desde el respeto y las prácticas amables en contraposición con otras miradas más agresivas enfocadas en producir ganancias a toda costa. Nos interesó hacer centro y protagonistas de la telenovela a los menos representados que están pegados a la tierra y laten con su corazón. Mis abuelos fueron gente de campo. En Quivicán tengo familiares continuadores de esa tradición”.
Reflexiona y, mientras asiente, agrega: “Me satisface trabajar en equipo. Lo logré junto a Lil Romero. Ambas compartimos el interés de empoderar a las mujeres. Seamos conscientes, el guion es una pretensión muy ingenua de quienes escribimos. Es la partitura no la música. Debemos confiar en que las estructuras narrativas concebidas para mover emociones lo lograrán en los públicos.
“También nos motivó mostrar realidades poco visualizadas y encontrar la belleza dentro de lo natural”.
Coloco los personajes y sus conflictos en la mira”.

Euridice destaca a Nadia, la protagonista: “Es una mujer valiente, apuesta por un sueño y rompe con su vida anterior. Incluso desafía el comportamiento patriarcal presente en ese contexto. Ella siente dos amores diferentes: por Rubén y Darío. A veces, actúa desde el desespero y enfrenta circunstancias adversas. Hay que ponerse en su piel y comprenderla.
“Magdalena parte de carencias: la protección paterna y la ausencia del amor. Incluso, es la villana que se transforma, precisamente, al conocer este sentimiento”.
¿Y Bertha? Es sorprendente la sorpresa de su inclinación sexual”, pregunto.
“EL CENESEX nos asesoró en el diseño de este personaje. Bertha descubre una manera de relacionarse consigo misma. También esto ocurre con diseño de personajes masculinos. La diversidad de conflictos existe en la vida real. Pero no perdamos de vista que una telenovela no es la vida real. Tampoco dicta normas de conducta, ni ofrece soluciones a quienes deben tomarlas. En este sentido también aportan los talleres de masculinidad. Nada se resuelve a través de la violencia. Es una máxima defendida en Ojo de agua. Queremos que se piense detenidamente sobre este aspecto”.
Sin prisa, comenta: “Ahora, cuando veo la telenovela en pantalla me divierto, observo aristas olvidadas de algunos personajes. Reconozco que tal vez hubiese escrito algunas historias de manera diferente. Pero una obra es como un hijo que en algún momento se convierte en tu maestro. Me fascina haber sostenido una relación amorosa con la tierra”.
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