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Reliquia de familia

Para los Vaillant Chambers la foto de uno de los suyos junto al Comandante en Jefe forma parte de esos esas cosas que se guardan a modo de reliquia familiar que pasa de una generación a otra.

Desde 1979, en el humilde hogar santiaguero, la imagen en blanco y negro del niño Orestes en intercambio con Fidel se muestra con orgullo a todo el que llega a casa, con la añadidura, por supuesto, de la narrativa que detalla los pormenores del encuentro.

 

Orestes Vaillant Chambers y los suyos atesoran esta fotografía como reliquia de familia. Foto Cortesía del entrevistado

 

Todos en casa se conocen las particularidades del hecho y son capaces de contar lo sucedido el día que quedó inmortalizado en el papel, pero nadie como el propio protagonista – el hoy ingeniero químico de Cuba Ron Santiago de Cuba- para matizar la historia.

“Yo era el Jefe de Colectivo de la secundaria básica Rubén Bravo, tenía 13 años y me había ratificado la categoría de pionero Vanguardia Nacional. Llegado el verano, a los alumnos con tan condición nos estimularon con una estancia en el campamento 26 de Julio, en Varadero.

“Éramos niños y niñas de toda Cuba, y un buen día hacen una selección de tres de cada provincia para asistir a la inauguración del Palacio de Pionero Ernesto Che Guevara, en La Habana. No solo estuve entre los elegidos para asistir, sino que además me dieron la responsabilidad de entregarle al Comandante, de manera simbólica, el carné de pionero Vanguardia Nacional.

“¡Qué nervios, qué nervios! Casi no podía articular palabras. Sin dudas Fidel se percató, y así como era él, tan especial, supo la manera exacta de hacerme sentir cómodo y relajado.

“Comenzó a conversar conmigo, me preguntó de dónde era, le dije que de Santiago de Cuba, y apareció una gran sonrisa en su rostro. Enseguida quiso saber dónde vivía exactamente, le respondí que en la calle Corona entre Habana y Maceo, y cuál mi sorpresa al escucharlo decir que eso estaba cerca de la Placita de los Mártires, sitio en el cual se reunían muchos jóvenes del Movimiento 26 de Julio, incluido Frank País García, para coordinar acciones revolucionarias.

“Habló un poco más conmigo y con otros pioneros que tenía cerca, y sin saberlo dejó una huella emocional en mí, además de una foto que es legado de familia, orgullo personal y de los míos, imagen que por demás tengo entre las imborrables dentro de la galería de mi celular”.

 

Acerca del autor

Periodista cubana. Máster en Ciencias de la Comunicación. Profesora Auxiliar de la Universidad de Oriente. Guionista de radio y televisión.

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