Casa, escuela, sitio de aprendizaje y crecimiento perpetuo, eso es para el Máster Ariel Luis Oviedo Bravo el hospital militar docente Mario Muñoz Monroy, la institución de salud de notable prestigio en la occidental provincia de Matanzas.
Al centro sanitario llegó cuando aún era estudiante de técnico medio… Han pasado más de 32 años, buena parte de los cuales ha ayudado en la recuperación y adaptación de numerosos pacientes con problemas somáticos o psicosomáticos.

El tecnólogo A en perfil Terapia Física y Rehabilitación no concibe su vida sin sus dos pasiones: trabajar en lo que le gusta y su labor como secretario general del buró sindical del hospital miliar, tarea que cumple con la mayor entrega posible por más de dos decenios, asegura, y una sonrisa le ilumina el rostro.
Confiesa haber alcanzado su estatura profesional y humana en dos misiones que se complementan, “porque pocas cosas superan ese contacto con las personas, ya sea como especialista o dirigente sindical”.
Entre Oviedo y el centro sanitario existe profunda gratitud. Él ha dado y en esa misma medida recibe. Por eso allí siempre han confiado en él para que los represente en los congresos de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

Como antes lo hizo en la 20 y luego en la 21, con la número 22, él asistirá a su tercera magna cita de forma consecutiva. “En esta ocasión, las expectativas son grandes. No pocas personas aseguraban que no habría Congreso por la situación por la que atraviesa el país. Sin embargo, es ahora cuando más se necesita un espacio de esta magnitud”.
Oviedo considera oportuno no solo dar seguimiento a lo planteado en la base, municipio y provincia, sino debatir sobre qué “más los trabajadores podemos aportar para ayudar al país salir a vencer las dificultades, a progresar…”.
Licenciado en Cultura Física y ahora máster en Ciencias en Medicina Bioenergética y Natural, Oviedo sostiene que a pesar de las limitaciones, “siempre se puede hacer más”, y en eso asevera: «el hospital militar siempre enseña lo conveniente a dar una atención óptima a los pacientes».

“Un puesto laboral es la trinchera de combate. Y ahí, cada cual debe luchar sin reservas”. Por honrar esa prédica, a sus 56 años posee dos condecoraciones de tanta relevancia como la Orden Lázaro Peña de Tercer y Segundo Grados, estímulos concedidos por Decreto Presidencial.
“Es un reconocimiento en lo individual, es verdad, pero sobre todo a un colectivo como el del hospital militar, que se sobrepone a la falta de insumos, de medicamentos, que no deja de innovar, de resistir, y que está liderado por un Héroe del Trabajo de la República de Cuba como el doctor Juan Carlos Martín Tirado”.


