Embajada de EE.UU. en Cuba responde a protestas del régimen en la ONU: «Sus berrinches son inaceptables»

La Embajada de Estados Unidos en Cuba respondió este miércoles con dureza al comportamiento de la delegación del régimen cubano durante el debate sobre el embargo en la Asamblea General de la ONU, reproduciendo las palabras del embajador Mike Waltz.
«Ante preguntas difíciles sobre sus fallos corruptos y su hipocresía descarada, el régimen cubano solo puede recurrir a golpear mesas e intimidación física. Sus berrinches son inaceptables y solo resaltan el fraude que perpetran contra su pueblo y el mundo», subrayó la legación diplomática en sus redes sociales.
El episodio que motivó esa declaración ocurrió este martes, cuando Waltz tomó la palabra ante la Asamblea General para exponer los privilegios de la élite gobernante cubana.
Mientras hablaba, miembros de la delegación cubana golpearon sus mesas y presentaron mociones de orden, y el canciller Bruno Rodríguez Parrilla se acercó físicamente al estrado para protestar ante el presidente de la Asamblea, Khalilur Rahman, quien se vio obligado a suspender brevemente la sesión.
Waltz no cedió. «Esto son las Naciones Unidas. No es su dictadura comunista. No puede silenciarme», respondió ante la interrupción. Rodríguez Parrilla, por su parte, calificó la intervención de «circo mediático» y difundió un video del altercado en redes sociales presentándolo como una defensa de la dignidad cubana.
Lo que el canciller cubano intentó presentar como una victoria diplomática quedó en evidencia al día siguiente con los resultados de la votación.
La resolución que pide el fin del embargo fue aprobada este miércoles con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, el peor resultado para Cuba desde que comenzó a presentar esta iniciativa en 1992. En 2025 había obtenido 165 votos favorables y solo siete en contra; en 2024, 187 a favor y apenas dos en contra.
El derrumbe del apoyo internacional coincide con la estrategia de la administración Trump de exhibir ante la ONU los lujos de la élite cubana como contrapunto a las acusaciones de La Habana sobre el impacto del embargo en la población.
Waltz mostró fotografías de relojes Rolex atribuidos a Fidel Castro —valorados en unos 40,000 dólares—, corbatas Hermès y bolígrafos Montblanc asociados a Díaz-Canel, una residencia de la familia Castro de 14,000 metros cuadrados, un yate de 50 metros y una isla privada con 20 casas y una laguna de delfines.
El embajador también cuestionó las finanzas del conglomerado militar GAESA, al que atribuyó 18,000 millones de dólares en beneficios y 14,000 millones en efectivo en cuentas secretas, según un estudio del Miami Herald, mientras la población cubana padece apagones y escasez crónica.
Ese contraste entre los privilegios de la nomenclatura y la miseria del pueblo está documentado.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos estimó en agosto de 2026 que el 94% de la población vive en pobreza extrema —frente al 61% cuatro años antes—, basándose en más de 1,300 entrevistas en 79 municipios de las 15 provincias. Ocho de cada diez cubanos declararon haberse saltado al menos una comida por falta de dinero o alimentos, y el 68% de los hogares reportó ingresos inferiores a 20,000 pesos mensuales.
Waltz cerró su intervención con una advertencia directa al régimen: el pueblo cubano alcanzará la libertad «de una forma u otra» durante la presidencia de Donald Trump.
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