En septiembre de 1956, Camilo le escribía desde los Estados Unidos a uno de sus hermanos: “A mi modo de ver las cosas, hay un solo camino digno de terminar la situación actual y con sus responsables, seguir la causa de Fidel (…) Yo desde hace mucho tiempo estoy con él, lo había jurado y lo cumpliré. El miércoles 19 de este mes, este que viene, me voy a México (…) Voy con el único interés de ser útil y hacer lo más que pueda, así por lo menos sabré el día que tengo que estar en Cuba”.

Camilo había sentido en carne propia la represión del régimen de Fulgencio Batista. En un acto por el aniversario de la caída en combate de Antonio Maceo, fue herido de bala en una pierna por la policía del régimen. El saberlo, el padre dijo: “Es la sangre de mi hijo, es sangre por la Revolución.” En una manifestación en recordación del natalicio del Apóstol José Martí fue brutalmente golpeado y fichado por el Buró de Represión de Actividades Comunistas (BRAC)-
No le resultó fácil incorporarse a la expedición del Granma, no venía, como los demás revolucionarios, recomendado por el Movimiento 26 de Julio, sólo tenía como avales la cicatriz de la herida en la pierna y una decisión irrevocable de luchas por la libertad de Cuba. Fue de los últimos en la lista de expedicionarios.
Sobrevivió a la sorpresa de Alegría de Pío que dispersó a los combatientes y provocó posteriormente la persecución y el asesinato de gran parte de ellos. Reagrupado en lo que se convertiría en el incipiente Ejército Rebelde, desde los inicios se destacó por su valentía y su capacidad de enfrentar las más difíciles misiones, lo que llevó al Che a calificarlo como el mejor hombre de la guerrilla.
Cuando recibió del Comandante en Jefe Fidel Castro los grados de comandante expresó emocionado: ”En mi poder el ascenso a Comandante del Ejército Revolucionario 26 de Julio; al recibir tan alto honor y responsabilidad, he jurado cumplir a cabalidad dicho cargo y trabajar hasta el límite de mis fuerzas por acelerar el triunfo de la Revolución. Gracias por darme la oportunidad de servir más esta dignísima causa, por la cual siempre estaré dispuesto a dar la vida. Gracias por darme la oportunidad de ser más útil a nuestra sufrida Patria. Más fácil me será dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza. Siempre a sus órdenes.”.
Junto con el Che protagonizó la Invasión de Oriente a Occidente, que rememoró la emprendida en la guerra de independencia por Antonio Maceo y Máximo Gómez, y causó la admiración de Fidel
“(…) no hay palabras con qué expresar la alegría, el orgullo y la admiración que he sentido por ustedes. Con lo que han hecho ya bastaría para ganarse un lugar en la historia de Cuba y de las grandes proezas militares”.
La lealtad de Camilo a la Revolución y a Fidel se manifestó después de la victoria en su labor como cuadro militar y político en la instrucción y la formación política de las tropas bajo su mando, el impulso de las medidas revolucionarias y su incansable empeño en lograr la unidad de todos los factores de la sociedad, lo que unido a su carismática personalidad le ganó el cariño del pueblo cubano.
Una muestra jocosa de esa fidelidad fue cuando se organizó un juego de pelota en la que uno de los equipos respondía al nombre de Los Barbudos, a l que quiso integrarse con el argumento de Contra Fidel, ni en la pelota.
Muchos lo recuerdan a caballo, con sombrero de guano, encabezando la caballería campesina que recorrió desde Yaguajay hasta la capital para celebrar el 26 de Julio de 1959, que resultó un contundente apoyo a la Reforma Agraria.
Designado para enfrentar el complot contrarrevolucionario que había surgido en Camagüey encabezado por el jefe militar de la plaza, Hubert Matos, viajó a esa provincia y cumplió con efectividad la misión encomendada. El pueblo respaldó en masa esa actuación de Fidel y de Camilo ante la conjura y así se resaltó en el periódico Adelante:
El histórico acontecimiento quedó reflejado en el periódico Adelante, al día siguiente:
“La Revolución ganó una batalla ayer en esta ciudad cuando más de 50 000 personas abandonaron sus hogares y labores habituales (y) se lanzaron a la calle para consolidar la libertad obtenida después de sufrir la tiranía que costó la sangre de más de 20 000 compatriotas, para respaldar plenamente al máximo líder de la Revolución (…). El peligro lo conjuró el pueblo, llegando en masa para demostrar que los campesinos y los obreros no cederán y defenderán el triunfo pulgada a pulgada”.
De regreso a la capital en una avioneta, el mal tiempo provocó la desaparición del Héroe de Yaguajay. Durante años se ha intentado imponer en vano la versión venenosa de los adversarios de que su muerte no fue accidental y nada más lejos de la realidad. Con su partida definitiva, la Revolución perdió a uno de sus principales y más querido dirigente, Fidel uno de sus hombres más incondicionales y lúcidos de hasta dónde debía llegar la Revolución, “hasta los límites finales” había dicho Camilo.
El pueblo en su homenaje cada 28 de octubre lanza flores al mar, lagunas y ríos, porque no lo siente desaparecido sino presente en las luchas de estos tiempos, siempre con esa sonrisa amplia el sombrero alón, el bien llamado Señor de la Vanguardia..
Acerca del autor
Graduada de Periodismo en 1974 y Master en Ciencias Políticas de
enfoque Sur, Al graduarse pasó a atender temas históricos e
ideológicos y viajó a varios de los antiguos países socialistas. Al
pasar al periódico Trabajadores, escribió para el Suplemento de
salud durante varios años y realizó la cobertura del segundo
contingente de la brigada médica en Guatemala. Posteriormente fue
jefa de la edición digital y subdirectora editorial hasta mayo de 2025
que se jubiló y se recontrató en la publicación. En el transcurso de
su ejercicio profesional Ha ganado premios en concursos
periodísticos y de humorismo.




