EE.UU. celebra el retroceso de Cuba en la ONU: «El mundo empieza a resistirse a la propaganda del régimen»
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, celebró este miércoles el resultado histórico de la votación anual sobre el embargo a Cuba como una señal inequívoca de que la comunidad internacional comienza a dar la espalda a La Habana, mientras la delegación cubana encabezada por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla aplaudía el resultado y la delegación estadounidense abandonaba la sala en claro desacuerdo.
La resolución A/81/L.5 contra el embargo a Cuba fue aprobada con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, el peor resultado de toda la historia de esta iniciativa desde que Cuba la presentó por primera vez en 1992.
Waltz publicó en X que «casi el triple de naciones votaron en contra, se abstuvieron o simplemente no votaron, dando la espalda a la resolución fraudulenta de La Habana en la ONU», y añadió: «Queda trabajo por hacer, pero el mundo empieza a resistirse a la propaganda del régimen cubano a medida que se exponen su corrupción y su opresión».
La caída es dramática si se compara con años recientes: en 2024 la resolución obtuvo 187 votos a favor y solo dos en contra; en 2025 bajó a 165 a favor y siete en contra; este año se desplomó a 130 a favor y 17 en contra, lo que supone perder 57 apoyos y multiplicar por más de ocho los votos contrarios en apenas dos años.
Entre los 12 países que cambiaron su postura respecto a 2025 para votar en contra figuran Austria, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Bosnia-Herzegovina, Chequia, Barbados, Guatemala, Lituania, Marruecos, Eslovenia y Trinidad y Tobago.
Entre los 25 que se abstuvieron destaca Alemania, que había respaldado la resolución de forma ininterrumpida desde 2002, junto a Chile, República Dominicana, Jamaica, Honduras y Grecia, entre otros.
Pese al derrumbe histórico del apoyo, la Cancillería cubana celebró el resultado en redes sociales con un gráfico que proclamaba «Victoria de Cuba» y el lema «Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí».
El resultado llegó un día después de una jornada de alta tensión en la Asamblea General, cuando Rodríguez Parrilla avanzó físicamente hacia el podio donde intervenía Waltz, obligando al presidente de la sesión, Khalilur Rahman, a suspender brevemente los trabajos y exigirle al canciller cubano que volviera a su asiento.
Durante esa intervención, Waltz exhibió ante los delegados fotografías de relojes Rolex de Fidel Castro valorados en 40,000 dólares —equivalentes a 55 años de salario promedio en Cuba—, corbatas Hermès y bolígrafos Montblanc de Díaz-Canel, así como imágenes de la isla privada Cayo Piedra, con restaurante flotante y laguna de delfines, y un yate de 50 metros de la familia Castro.
Paralelamente, un miembro de la delegación cubana, Richard Tur de la Concepción, primer secretario de la misión permanente ante la ONU, intentó arrebatarle el teléfono al portavoz de Waltz, J.P. Freire, mientras este grababa la confrontación.
El secretario de Estado Marco Rubio firmó los documentos para expulsar al diplomático cubano, y Waltz anunció que estaría en un avión rumbo a La Habana en menos de 24 horas, advirtiendo: «Si pones una mano encima de un estadounidense aquí en Estados Unidos, el presidente Trump, el secretario Rubio y yo no lo vamos a tolerar. Habrá consecuencias».
En una entrevista en Fox News, Waltz describió el patrón de conducta del régimen en la ONU: «Tristemente, lo único igualitario del comunismo es que todos son igualmente pobres. Pero el régimen, año tras año, viene a las Naciones Unidas a usar este foro como plataforma de propaganda para presentarse como víctima».
El embajador también citó una investigación del Miami Herald según la cual el conglomerado militar cubano GAESA acumuló 18,000 millones de dólares en ganancias y 14,000 millones en efectivo en cuentas secretas, y denunció la existencia de 800 presos políticos en la isla.
«De una manera u otra, el pueblo cubano verá la libertad, y creo que la verá durante el mandato del presidente Trump», concluyó Waltz.
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