Estados Unidos vuelve a hacer el ridículo ante el plenario de la Asamblea General de la ONU, esta vez en el análisis del proyecto de resolución titulado Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.
La delegación estadounidense abrió su intervención este martes con una clase de historia tan creativa que hasta la cronología pidió la palabra: situó a Ronald Reagan advirtiendo al pueblo cubano en 1979, cuando todavía no era presidente —llegó a la Casa Blanca en 1981—.
Con semejante rigor, el resto del relato se escucha más como guion de ficción que como debate multilateral: una sucesión de afirmaciones grandilocuentes, fechas acomodadas y silencios oportunos, presentadas ante la Asamblea como si fueran verdades reveladas.
Siguió el catálogo habitual —confiscaciones, campamentos, trabajo forzoso y una supuesta lección de 67 años—, todo con el tono de quien cree que repetir una acusación muchas veces la convierte en prueba.
Sin embargo, ante la Asamblea General de la ONU está nuevamente la verdad sobre el bloqueo contra Cuba, cuando este martes y miércoles se examina el documento presentado por la Isla, que se somete a consideración del órgano deliberativo por trigésima cuarta ocasión.
(Con información de Cubadebate)
