El Gobierno de Cuba invitó al papa León XIV a visitar la isla, según anunció el embajador cubano ante la Santa Sede, Leyde Ernesto Rodríguez Hernández.
El diplomático transmitió la invitación al pontífice durante un encuentro con periodistas en el Vaticano, aunque hasta el momento no ha habido confirmación de la Santa Sede ni tampoco se ha manejado una fecha para el posible viaje, informó la agencia italiana ANSA.
Rodríguez Hernández destacó la importancia de las relaciones entre Cuba y el Vaticano y evocó el viaje de Juan Pablo II a la isla en enero de 1998. En ese contexto, recordó que en enero de 2028 se cumplirán 30 años de aquella visita, la primera de un papa a Cuba.
Juan Pablo II estuvo en el país entre el 21 y el 26 de enero de 1998, durante un viaje que incluyó La Habana, Santiago de Cuba, Santa Clara y Camagüey. Su sucesor, Benedicto XVI, visitó el país antillano en marzo de 2012, mientras que Francisco lo hizo en septiembre de 2015, durante su viaje apostólico a Cuba y Estados Unidos.
Ya el pasado año, durante las celebraciones por el aniversario 90 de las relaciones diplomáticas entre La Habana y el Vaticano, el presidente Miguel Díaz-Canel había hecho una primera invitación, hasta ahora sin respuesta pública por parte de la Santa Sede.
“Para nosotros sería un placer recibirle y será atendido como merece, por su liderazgo al frente de la iglesia católica a nivel internacional”, dijo entonces el mandatario cubano.
Contactos en medio de las tensiones con Washington
La invitación se produce después de varios contactos recientes entre autoridades cubanas y representantes de la Santa Sede, en medio del agravamiento de las tensiones entre La Habana y Washington y de la crisis económica y energética que atraviesa la isla.
También, luego de que el sumo pontífice fuera intervenido quirúrgicamente debido a un tumor pulmonar —aunque no necesitará más tratamiento, según se anunció— y se prepara para una gira por Sudamérica.
El pasado 1 de febrero, León XIV pidió a La Habana y Washington entablar un “diálogo sincero y eficaz” para evitar la violencia y cualquier acción que aumentara el sufrimiento del pueblo cubano. Su pronunciamiento siguió a un mensaje de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que había alertado sobre el riesgo de un caos social ante el agravamiento de la situación económica y el incremento de las tensiones bilaterales.
El 28 de febrero, el papa recibió en audiencia al canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, quien acudió al Vaticano como enviado especial del presidente Miguel Díaz-Canel. El ministro también se reunió con el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, en el contexto de las gestiones diplomáticas de La Habana para buscar apoyos frente a las medidas estadounidenses.
Días después, el 11 de marzo, Parolin declaró que el Vaticano había dado los pasos que consideraba necesarios para favorecer una solución dialogada a los problemas de la isla.
“Para Cuba hemos hecho lo que debíamos hacer, hemos visto al ministro de Exteriores y hemos dado los pasos necesarios, siempre con vistas a una solución dialogada”, afirmó.
El Vaticano afirma que “ha hecho lo que debía” respecto a la situación en Cuba
El embargo en la agenda
Durante su encuentro con la prensa, Rodríguez Hernández también reclamó el fin del embargo económico de EE.UU. contra Cuba, una política contra la que se ha manifestado la Santa Sede en diversas ocasiones.
El embajador cubano hizo referencia a esa postura del Vaticano, al tiempo que defendió la posición de La Habana ante la próxima votación de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre esa política, prevista para el 28 de octubre.
“Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”, afirmó el diplomático, quien calificó de “cruel” e “ilegal” el embargo estadounidense y sostuvo que sus consecuencias afectan tanto a la economía como a la vida cotidiana de la población.
El embajador evocó la célebre frase “Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”, pronunciada por Juan Pablo II durante su visita a la isla. Al respecto, consideró que la misma puede interpretarse como un llamado del papa polaco a poner fin al embargo, reseñó ANSA.



