La pelota, su impronta en la cultura cubana
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La pelota, su impronta en la cultura cubana

Aunque el béisbol que se juega en la mayor de Las Antillas no pasa por un buen momento y nos ha proporcionado más insatisfacciones que alegrías en los últimos tiempos desde el punto de vista competitivo a nivel internacional, la pelota sigue siendo el más popular de los deportes en Cuba, es parte de nuestra identidad.

Su impronta se refleja prácticamente en todas las manifestaciones artísticas e incluso en el hablar cotidiano. Por eso, el martes 19 de octubre de 2021, previo a la celebración del Día de la Cultura Cubana, el béisbol fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, hace cinco años.

El reconocido periodista Elio Menéndez escribió en una ocasión: «La pelota en Cuba es una síntesis de talento natural y ganas de brindar un espectáculo. No puede decirse que es solo un deporte, es la prolongación cultural de un país, es lo que no perdonaría la gente que no tuviéramos».

En el habla popular difícilmente exista un cubano que no haya acudido a una frase beisbolera en determinado momento. Al que come demasiado, es posible que le digan: «Oiga, usted es cuarto bate».

Desaprobar un examen significa “poncharse”. Si alguien resulta sorprendido en una situación embarazosa, a ese «lo cogieron fuera de base».

Cuando a usted lo ponen en una disyuntiva difícil de decidir, está «en tres y dos», frase que da título a una película de Rolando Díaz, producida por el Icaic en 1985.

Grandes exponentes de la literatura cubana, no estuvieron ajenos a la pelota: Nicolás Guillén, nuestro Poeta Nacional; Alejo Carpentier, Roberto Fernández Retamar, Rubén Martínez Villena, Carilda Oliver, José Lezama Lima y Leonardo Padura, entre otros, abordaron el tema en poesía o prosa.

Guillén en un extenso poema que tituló Deportes, escribió: “Niño, jugué béisbol / Amé a Rubén Darío, es cierto/ con sus violetas rosas/ sobre todas las cosas./ Él fue mi rey, mi sol /Pero allá en lo más alto de mi sueño/ un sitio puro y verde guardé siempre/ para Méndez, pitcher- mi otro dueño”.

Fernández Retamar en el poema “Pío tai”, rinde un homenaje al deporte nacional, publicado en la revista Cuba en 1966. Se trata de una declaración de afecto de su generación a todo el béisbol anterior a la Revolución.

En sus versos menciona a figuras de la pelota cubana: Quilla Valdés, Mosquito Ordeñana, el Guajiro Conrado Marrero, Cocaína García, La Montaña Guantanamera, Roberto Ortiz, Natilla Jiménez, Jiquí Moreno, Adolfo Luque, Miguel Ángel González, Armando Marsans, el Diamante Méndez, el inmortal Martín Dihigo y también, al árbitro Amado Maestri.

Carilda Oliver señaló en una oportunidad que, aunque el tiempo no le alcanzaba para escuchar la pelota, en algunas ocasiones se ponía al día del campeonato.

Contó el narrador matancero Pancho Soriano que en la temporada de 2012-2013, cuando Villa Clara y los Cocodrilos de Matanzas iban a discutir el título, Carilda lo llamó por teléfono y le dijo: «Oiga parece que este año lo de Matanzas va en serio».

Muchos de nuestros músicos llevaban el béisbol en la sangre, pero finalmente se decidieron por lo primero como Benito Antonio Fernández Ortiz, el popular Ñico Saquito, quien atraído por la composición de canciones se inclinó por ser trovador.

De su habilidad para atrapar las bolas como pelotero le viene a este último el apodo de Saquito.

La pasión por nuestro principal pasatiempo nacional motivó la reiterada ausencia de las aulas, de Rafael Cueto, pero prevaleció la música que había comenzado a estudiar a los siete años y finalmente integró junto a Miguel Matamoros y Siro Rodríguez el legendario Trío Matamoros, en 1925.

Hubo peloteros que terminaron convertidos en músicos. Uno de los más llamativos es Eduardo Morales Orozco, el reconocido Tiburón Morales, a quien le fascinaba la pelota.

Tal es así que participó en siete campeonatos nacionales en los que archivó 237 de average y entró en la historia el 2 de abril de 1964, al erigirse en el primer bateador zurdo que disparó un jonrón dentro del terreno en series nacionales.

Tras su retiro pasó a formar parte de la popular agrupación Son 14, convirtiéndose en uno de los prominentes soneros cubanos, al interpretar clásicos de Adalberto Álvarez como A Bayamo en Coche y El Son de la madrugada y un éxito de Pedro Gómez: Calle Enramada.

Contrario a Ñico Saquito, Cueto y Tiburón, hubo quienes decidieron hacer carrera en el béisbol como Rolando Macías Rodríguez, el Músico de San Fernando Camarones, estelar serpentinero de los equipos Azucareros, Las Villas, Cienfuegos y Cuba.

En este sentido sobresale René Candelario González. Estuvo entre los ocho músicos que fundaron la afamada Orquesta Aragón –primero Rítmica 39 y Rítmica Aragón-, el 30 de septiembre de 1939. Tocaba el segundo violín, pero poco tiempo después abandonó la agrupación para dedicarse a la pelota profesional.

Su vacante la ocupó Rafael Lay Apesteguía, quien más tarde sería director de la Orquesta, hasta su trágica desaparición física a consecuencia de un accidente de tránsito, en 1982.

Como pelotero René Candelario González intervino en las Series del Caribe con los clubes Almendares y Habana. Desde 1947 jugó en México, donde conquistó sucesivamente tres títulos de bateo y en 1952 se llevó la triple corona.

Por su parte, Manuel Alarcón Reina, el Cobrero (1941-1998), uno de los más grandes lanzadores que han pasado por las series nacionales se dedicó posteriormente a la música.

Un caso muy especial es el de Cándido Fabré, quien reiteradamente ha dicho que siente una pasión inmensa por la pelota. En una entrevista declaró: La gente dice: «a Fabré le gusta la pelota. Que me perdonen: yo soy pelotero».

Cándido ha compuesto varias piezas musicales dedicadas al béisbol, le hizo una canción a Serranos, otra a Lourdes Gourriel, a la llamada Serie de Oro y en los comienzos de su carrera, creó un tema poco divulgado, que tituló: Mi bate tradicional.

Otras orquestas y grupos también se han inspirado en este deporte, conocido es, A la Pelota con Carlota por los Hermanos Bravo y el conjunto Casino.

Los batazos de Orestes Minnie Miñoso llevaron al maestro Enrique Jorrín a componer un número que decía: «Cuando Miñoso batea, verdad, la bola baila el cha-cha cha».

Al introducirse el bate de aluminio en nuestro béisbol, en 1977, Juan Formell y los Van Van pusieron de moda Con el Bate de Aluminio.

De la autoría de Rafael Bacallao, la Orquesta Aragón popularizó una pieza que tiene un estribillo que advierte: «¡Si quieres jugar conmigo, tienes que darle a la pelota…cuando vayas a batear…si no bateas no juega…la pelota se va, la pelota se va, la pelota se va».

Más cercano en el tiempo, Buena Fe incluyó en el Álbum Arsenal, de 2003, Soñar en azul, en el que entonan: «Será que el béisbol se parece a la vida/Será que sin él no podemos soñar»

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