El pintor cubano cumplirá mañana 45 años de fallecido, y eso motivó al Museo Biblioteca Servando Cabrera Moreno (Mbscm) a organizar en su sede capitalina un encuentro homenaje sobre la vigencia de su obra y su influencia en las artes plásticas nacionales.
La especialista presentó a un creador que no se sumergió en otras exploraciones, porque creía que el artista debía indagar en lo que sabía, en su caso, la pintura.
Graduado de la Academia de Bellas Artes San Alejandro, los expertos lo califican como de los artistas de mayor mutación en su devenir, marcado por las etapas Académica, Abstraccionista, Épica y de realismo social, Expresionismo y el ciclo Erótico y Homoerótico.
Obras como Motivo de ballet (1943), Retrato de Vicente Revuelta (década de 1950), Pintura (1953), Los Carboneros del Mégano (1955), Milicias campesinas (1961), Molote (1965), Beso (1968), Flor de carne (1969), Homenaje a la soledad (1970) y las Habaneras, lo demuestran.
Incorporó atrevimiento a la cultura pictórica de la época, tenía preferencia por la pieza apaisada, reflejó la defensa del amor como principio universal y la diversidad temática caracterizó su discurso, compartió la curadora.
Miembro fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y profesor de la Escuela Nacional de Arte, en su exploración nunca abandonó la academia; decía que “aprendió de ella para poder negarla”.
Toranzo destacó los esfuerzos del Mbscm para “impulsar los estudios sobre la vida y la producción simbólica de su inspirador”, atesorando numerosos libros, memorias y catálogos de exposiciones.
Es, junto al Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba y la Fundación Los Carbonell, tesauros de las colecciones más representativas del artista, quien para el curador Roberto Cobas, es un caso singular en la creación visual del país.
Al finalizar el conversatorio, se proyectó el documental La hora azul (2023), del realizador Claudio Peláez, que relata la vida de Servando Cabrera a través de fotografías y testimonios de personas cercanas y críticos conocedores de su obra.
Como acertadamente enfatizó en el cortometraje la subdirectora del Mbscm, Rosemary Rodríguez, “Servando Cabrera fue un artista de pasiones humanas, como él mismo reconoció”.
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