Son tan contundentes las palabras del Líder Histórico de la Revolución, Fidel Castro Ruz, aquel 28 de septiembre de 1960, que pareciera estarlas diciendo hoy, cuando los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) están cumpliendo sus primeros 66 años de vida y siguen siendo la mayor organización de masas del país.

“¡Vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva!… Y vamos a ver cómo se pueden mover aquí los lacayos del imperialismo… están jugando con el pueblo, y no saben todavía la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo… ¡Quien debe sentirse desmoralizado es el imperio, por la batalla que un pueblo pequeño le está dando!…”, dijo tras la explosión de unos petardos en la concentración popular frente al Palacio Presidencial, donde les hablaba a los cubanos tras la llegada de Naciones Unidas.
Por supuesto, los CDR crecieron bajo esa idea y muchas tareas han cumplido en más de seis decenios: donaciones de sangre, recuperación de materias primas, destacamentos Mirando al Mar, trabajos comunitarios con jóvenes y jubilados, y sobre todo lucha frontal contra delincuentes, vagos, drogadictos y mercenarios que han intentado acabar con la tranquilidad de nuestras cuadras.
No son las campañas de cumpleaños sinónimo de que todo marcha bien. Lo saben sus líderes, que impulsan hoy nuevas dimensiones del trabajo: producción de alimentos, ahorro energético, apoyo a la recogida de escombros y basuras, sin olvidar la defensa de la Revolución, que pasa también por contribuir a una relación más dinámica y armónica de los actores económicos en el barrio.
Y volvamos a Fidel en aquella noche de pura efervescencia patriótica: “Cada uno de nosotros somos soldados de la patria, no nos pertenecemos a nosotros mismos, pertenecemos a la patria!… ¡No importa, no importa que cualquiera de nosotros caiga, lo que importa es que esa bandera se mantenga en alto, que la idea siga adelante!, ¡que la patria viva!
