El Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó que la presión diplomática de la administración de Donald Trump contribuyó a reducir significativamente el número de trabajadores cubanos enviados al extranjero mediante programas estatales que incluyen las misiones médicas internacionales.
En su Informe sobre Trata de Personas 2026, publicado este jueves, la entidad calificó el programa de exportación de mano de obra del régimen cubano como un «patrón o política gubernamental de trabajo forzoso» y destacó las medidas de Washington para persuadir a otros países de revisar o terminar sus acuerdos laborales con La Habana.
Según el documento, el número de trabajadores cubanos vinculados a estos programas en el extranjero pasó de aproximadamente 24.000 a principios de 2025 a entre 15.000 y 18.000 en 2026.
El informe atribuyó esta reducción, entre otros factores, a las gestiones diplomáticas estadounidenses y a la imposición de restricciones de visas.
Pese a la disminución, los trabajadores cubanos continuaban presentes en 53 países durante 2026. Los profesionales de la salud representan alrededor del 75 % de la fuerza laboral civil exportada por Cuba y constituyen una fuente importante de ingresos para el gobierno cubano.
El Departamento de Estado denunció que el régimen mantiene mecanismos de control sobre los trabajadores enviados al extranjero, entre ellos la regulación de sus pasaportes y credenciales profesionales, la vigilancia, la imposición de toques de queda y las restricciones a la libertad de movimiento.
El documento también señaló la existencia de castigos considerados arbitrarios, incluido el exilio, para quienes incumplen las reglas del programa. Estas prácticas, según el informe, forman parte de un sistema que limita la autonomía de los profesionales y facilita su explotación laboral.
La entidad estadounidense cuestionó además a los gobiernos que reciben a las brigadas cubanas sin supervisar adecuadamente sus condiciones laborales. Al mantener al régimen de La Habana como intermediario, esos países contribuyen a un sistema que facilita la confiscación de salarios y el control estatal sobre los trabajadores.
«El hecho de actuar como facilitadores activos de la trata de personas, incluso como socios en este programa, suscita preocupación por la complicidad y socava las medidas contra la trata», advirtió el Departamento de Estado.
Las misiones médicas cubanas han sido objeto de denuncias reiteradas por posibles prácticas de explotación laboral y trabajo forzoso, relacionadas con la retención de documentos, las restricciones de movimiento y la falta de control de los profesionales sobre sus condiciones de contratación y remuneración.
EEUU presiona a gobiernos para revisar los acuerdos con La Habana
El informe señaló que la administración Trump intensificó los contactos con gobiernos extranjeros para persuadirlos de poner fin o revisar sus acuerdos con Cuba, especialmente los relacionados con el envío de personal sanitario.
Como resultado, varios países comenzaron a evaluar alternativas de contratación y a reconsiderar sus vínculos con el programa cubano. Entre los casos mencionados figuran Jamaica, Honduras y Guatemala, que han adoptado medidas para modificar o terminar la cooperación laboral con La Habana.
El caso de Jamaica destaca en este contexto. El país caribeño ya suma 200 profesionales sanitarios cubanos contratados individualmente después de romper su acuerdo de cooperación médica con el régimen cubano en marzo pasado.
El ministro de Salud y Bienestar de Jamaica, Christopher Tufton, confirmó el miércoles que 157 trabajadores sanitarios cubanos, incluidos médicos y enfermeros, regresaron al país bajo contratos individuales. Estos se suman a otros 43 profesionales que permanecieron en Jamaica después de la ruptura del convenio bilateral y optaron por continuar trabajando bajo la nueva modalidad.
La cifra actual se acerca a los 278 sanitarios cubanos que trabajaban en Jamaica antes del fin del acuerdo. El nuevo esquema permite a los profesionales incorporarse al sistema de salud jamaicano mediante contratación directa, sin la intermediación de La Habana.
La experiencia jamaicana constituye un ejemplo de los cambios que Washington busca promover entre los países receptores de brigadas médicas cubanas: reducir la intermediación estatal cubana y permitir que los profesionales sean contratados directamente.
La estrategia estadounidense cuestiona un modelo que permite al régimen beneficiarse económicamente del trabajo de sus ciudadanos mientras mantiene mecanismos coercitivos sobre ellos.


