Hay obras que comienzan mucho antes de llegar a una galería. Para el artista visual cubano Enrique Alfonso Rodríguez, el punto de partida de su próximo proyecto expositivo fue una lectura pendiente: La Divina Comedia, de Dante Alighieri.
El 16 de octubre, a las 3:00 de la tarde, la Casa Carmen Montilla, en La Habana Vieja, acogerá Ecos de la Eternidad, una muestra integrada por ocho óleos sobre lienzo de grandes dimensiones, inspirados en el universo del Infierno, el Purgatorio y el Paraíso.
El proyecto nació como continuidad de Revelaciones, exposición anterior inspirada en la obra y las obsesiones del escritor argentino Jorge Luis Borges. Mientras estudiaba a Borges, Alfonso descubrió que nunca había leído realmente a Dante.
Esta obra, de la que sabía tan poco y que ha inspirado a tantos artistas a través de la historia, incluso siendo muchos de ellos mis referentes, fue el primer impulso. Ya con las primeras lecturas se abre un universo de fantasía, conocimiento y lecciones de vida que te lleva a querer indagar, releer e investigar.
Más que ilustrar el poema de Dante, el artista parte de su arquitectura simbólica para construir un universo propio. En sus lienzos confluyen personajes reales y ficticios de distintas épocas, trasladados al escenario dantesco.
Uno de ellos es Don Quijote, protagonista de La última frontera de la realidad, una de las primeras obras terminadas de la serie.
“Esta serie va precisamente de eso: ubicar personajes famosos, ya fueran ficticios o reales, dentro del universo dantesco. Imaginar qué condenas recibirían estos personajes se convirtió en la motivación principal de esta muestra”, explica.
Enrique Alfonso junto a la pieza titulada La commedia è finita (óleo sobre lienzo, 150x200cm.). Foto Cortesía del artista
Dante como espejo
Para Alfonso, el encuentro con Dante no ha sido solamente artístico.
Dante y su obra han significado un descubrimiento, una puerta a un universo nuevo. Esto, creo, para cualquier artista supone una cantera en la cual trabajar. Y, por supuesto, como persona también me ha hecho crecer. La arquitectura moral de La Divina Comedia es una invitación a reflexionar sobre nuestros propios errores y los límites del bien y el mal.
Esa mirada explica el diálogo entre personajes, épocas y relatos que propone Ecos de la Eternidad. Alfonso no pretende repetir una historia conocida, sino cambiar su contexto y abrir nuevas posibilidades de interpretación.
Siempre busco crear mi propio universo, pero con esta serie busco humanizar también estos personajes. Al cambiarlos de contexto creo que se crea una historia completamente nueva.
Entre las ocho pinturas existe, además, una especialmente personal. En una de ellas, el propio artista aparece atravesando el río Aqueronte, la frontera de entrada al inframundo según el relato de Dante.
Este lienzo es uno de los últimos que realicé para la muestra. Salió prácticamente de la nada y lo pinté muy rápido, como algo que emerge sin pensar. Forma parte importante de la muestra; tal vez sea una evidencia de que también estuve ahí, así como Dante.

Una invitación a mirar hacia dentro
La exposición ocupará la Casa Carmen Montilla, en la calle Oficios, entre Amargura y Teniente Rey, un espacio vinculado a la creación artística y al intercambio cultural en el Centro Histórico de La Habana.
Bajo la curaduría de la historiadora del arte Rosali Izquierdo Amarán y Jorge Rivas Rodríguez, los ocho lienzos establecerán un diálogo con el espacio y con una obra literaria que continúa generando nuevas lecturas siglos después de su creación.
Pero Alfonso no espera que el público llegue a sus cuadros buscando una explicación académica de Dante. Su intención es otra: provocar preguntas.
Que cuenten su propia historia a partir de ellas, que les haga sentir que algo pasa, que cada obra y la nuestra en general los lleve a hacerse preguntas. Que estas pinturas les generen curiosidad al menos, que es el primer paso a querer investigar y a sentir; que cada una sea una pequeña ventana a otro mundo, uno que no está detrás del cuadro sino dentro de cada uno de los espectadores.
¿Y cómo explicaría Ecos de la Eternidad a alguien que nunca ha visto una de sus pinturas?
Verán pinturas, personajes, mundos fantásticos, cuadros que no pretenden ser mucho más de lo que son: parte de mi trabajo, parte de lo que tengo que decir y, sobre todo, parte de mí.
Quizá esa sea la mejor puerta de entrada a Ecos de la Eternidad: no como una lección sobre Dante, sino como el encuentro entre una obra universal y la mirada particular de un artista cubano contemporáneo.
El 16 de octubre, a las 3:00 de la tarde, los ocho lienzos estarán en la Casa Carmen Montilla. Allí, cada espectador podrá encontrar sus propios personajes, preguntas y respuestas frente a un universo que comenzó hace siglos, pero que todavía tiene algo que decirnos.


