Yosmel Montes, el padre detrás del triunfo de su hijo Lázaro en Grandes Ligas
Portada

Yosmel Montes, el padre detrás del triunfo de su hijo Lázaro en Grandes Ligas

Yosmel Montes, el padre detrás del triunfo de su hijo Lázaro en Grandes Ligas

Lázaro Montes y su padre Yosmel Montes © Facebook/Seattle Mariners - Cortesía a CiberCuba
Lázaro Montes y su padre Yosmel Montes Foto © Facebook/Seattle Mariners – Cortesía a CiberCuba

Hubo un tiempo en que Yosmel Montes lanzaba el martillo con la ilusión de convertirse en un grande del atletismo cubano. No pudo cumplir aquel sueño de juventud, pero el destino encontró otra manera de hacer realidad su quimera. Y es que años después, ya no es él quien busca la gloria en una jaula de martillo; es su hijo, Lázaro Montes, quien pisa los grandes escenarios del béisbol profesional.

El muchacho que salió de Cuba a los 13 años siendo un grande en edades menores y llegó a República Dominicana con la mirada puesta en la Gran Carpa, dio un sólido paso al firmar con los Marineros de Seattle y otro, más trascendental aún, al convertirse en jugador de Grandes Ligas.

Y ahora, desde la mirada alerta de papá Yosmel, su hijo Lázaro habla en cada batazo, signando así a una familia, una emigración, muchos sacrificios y el hacer de un padre que convirtió sus conocimientos como deportista en una guía para la carrera de su “pequeño”.

Yosmel, tú también fuiste un joven lleno de sueños deportivos, llegaste a integrar el equipo nacional de atletismo como martillista. ¿Qué queda hoy de aquel muchacho que quería “hacer algo grande” y qué significa ver que ese sueño terminó cumpliéndose de alguna manera a través de Lázaro?

Lo que queda de aquel muchacho joven es su mentalidad positiva, agresiva, deportivamente hablando, con mucha más experiencia y lo principal: disciplina y mucha responsabilidad. Todavía me dan ganas de competir y cuando miro mi evento en competencias internacionales, me emociono cuando veo el esfuerzo de los atletas.

Como atleta y como padre, ¿cuánto de la disciplina, la preparación física y la mentalidad que aprendiste durante tus años en el deporte te sirvió para acompañar a Lázaro desde sus primeros pasos hasta las Grandes Ligas?

Ver que este sueño se está cumpliendo en mi niño me colma de satisfacción, ya que, gracias a Dios, que me hizo el atleta más indisciplinado del mundo, he podido revertir eso y enseñarle que así no se logra nada, ni en el deporte ni en la vida social, y ese sueño se terminará de cumplir cuando mi niño sea miembro del Salón de la Fama de la MLB. Toda mi experiencia atlética la he volcado en él para que no cometa los errores que cometí yo, y mire el fruto.

Verlos enfrentar la vida como uno solo me permite preguntarte: ¿qué experimentó tu hijo al entrar en la Gran Carpa?

¡Uff! Imagínate. Fue una experiencia muy satisfactoria, muy emotiva. Lo primero en lo que pensó fue el momento, con seis años, en que empezamos a trabajar juntos, labrando este presente luminoso.

Recuerdo que le dije: “Lachito te voy a entrenar, no para equipo Cuba, no para equipo Ciudad Habana no para equipos provinciales; te voy a entrenar para que juegues Grandes Ligas por mucho tiempo y llegues a ser parte del Salón de la Fama”.

Puedes suponer, Julita, su carita de asombro al preguntar: “¿Y eso que es papá?”, a lo que yo respondí: “Cuando crezcas lo sabrás, cuando estés en la MLB, sabrás lo que es eso”.

Créeme que ese momento ha sido uno de los mejores momentos en mi vida.

El debut de tu hijo en la Gran Carpa fue por todo lo alto.

Sí, yo estaba ahí. Primer turno, base por bola; segundo turno, línea entre primera y segunda, impulsando una carrera, y el tercero, el jonrón del que muchos aún hablan.

¿Sabes, Julita? Ese primer jonrón en un día de debut, para cualquiera es algo significativo, pero si tienes en cuenta que fue por el mismo centro del terreno del estadio de Boston, uno de los emblemáticos del béisbol en la MLB, es aún más significativo.

¿Cómo llega Lazarito a Dominicana?

Llegó con una sólida base que le proporcioné yo. Llegó con los entrenamientos que le daba y por lo cual era tildado por muchos de loco, porque empleaba elementos del entrenamiento del martillo en el bateo… Jajajaja… Era una preparación con mucho rigor y exigencia.

Esa dulce locura ha sido clave en su estado actual. Psicológicamente también cambió, pues su filosofía de aspirar a Industriales o al equipo Cuba se borró, para dar paso a ser grande en las Mayores. Fue paulatinamente aprendiendo más sobre el mejor béisbol del mundo, siempre con el apoyo de su mamá y mío.

Y sí, hay que hablar de su mamá porque su aliento y ánimo estaban presentes siempre.

Hablas de Industriales y el equipo Cuba con cierto menosprecio, aunque sé que eres un hombre muy modesto.

Nooooo, para nada; no quiero que piensen que yo desprecio el béisbol cubano, de hecho cada vez son más los que compiten en la Gran Carpa, lo que pasa es que, primero, la pelota en Cuba ha descendido mucho y, segundo, no hay una base ni recursos que la sustenten. Claro que calidad sobra; lo estamos demostrando.

Yosmel, cómo se te ocurrió introducir elementos del martillo en el béisbol.

Mira, para mí entrenar a mi hijo ha sido algo fascinante; y claro que es una gran satisfacción tenerlo como alumno. Yo le entrenaba el bateo, la defensa, perfilaba su físico. ¿Tú has visto ese niño la figura de Dios griego que tiene? Y te digo griego porque si Helena de Troya fue interpretada por Lupita Nyong’o, una actriz africana, Lachi puede estar en el Olimpo de Hellas… jajajaja.

Yo estudié cómo adaptar los ejercicios del área de lanzamientos al béisbol y créeme que ha dado muchísimo resultado. A mi hijo y a todos los que han pasado por mis manos; claro, no todos son Lázaro que es un “caballo” entrenando. Yo siempre confié y confío en él; espero que me siga haciendo quedar bien.

Sobre esto, no puedo dejar de hablar de mi esposa. Si vamos a hablar de los éxitos de Lázaro Montes hay que hablar de su mamá, Martha Ileana Hernández. Ella ha sido nuestro paño de lágrimas, psicóloga y maestra principal. Sin ella, no hubiéramos sido capaces de estar aquí.

Lázaro Montes junto a sus padres y esposa. Foto: Cortesía a CiberCuba

Cuando llegó la firma con los Marineros de Seattle, comenzó el camino hacia el béisbol profesional. ¿Qué recuerdas de ese momento?

El recuerdo de ese momento será imborrable; era el final de una etapa como prospecto y el inicio de una nueva como profesional. No era una tarea fácil. Cambiar la preparación recibida por una nueva… ¡y sin mí!

Pero, como grande que es, al tiempo se adaptó; eso es parte del profesionalismo. También se tuvo que acostumbrar a estar lejos de nosotros, de la casa. En Cuba jamás se becó ni siquiera en la EIDE.

Antes de llegar a las Grandes Ligas tuvo que recorrer las Menores, enfrentar momentos difíciles, aprender y esperar su oportunidad. ¿Qué le enseñó, según tu critero, la Triple-A?

No solamente en la AAA. Cada etapa de las Ligas Menores le fue enseñando algo diferente y cada una de ellas le ha servido mucho para su estancia en la AAA y también estar tan bien adaptado al sistema, lo que lo preparó para ese gran momento en que le hicieron la llamada para el equipo grande: disfrutar el proceso y estar concentrado en el momento y lugar en que se encuentre, y tener toda la paciencia del mundo para que pueda lograr el trabajo.

Imagino que Lachi tenga buenos amigos peloteros. ¿Los conoces?

Bueno, tiene muchos compañeros con los que se identifica muchísimo. Son muchos la verdad. Los ves fuera del tiempo de entrenamiento o juego practicando juntos fútbol y béisbol, principalmente. Arman unos campeonatos que son más duros que la misma MLB… jajaja.  Por mencionarte nombres, Maykel Arroyo es uno de ellos, colombiano, firmaron el mismo año. Muchas veces son compañeros de cuarto, han estado juntos hasta llegar aquí.

Ahora, en el equipo grande con todos Lachi se lleva bien. Entrenadores, manager, compañeros. Son una familia y eso es bueno.

Me siento muy feliz con la organización de los Marineros, ya que fueron los que le dieron la oportunidad de iniciar su carrera como profesional y desde un inicio lo han tratado como a un hijo.

Te puedo asegurar que Lázaro Montes está orgulloso de pertenecer a la hermosa organización de los Marineros de Seattle, con la mirada puesta en ayudar a ganar una Serie Mundial.

Hay más de 30 cubanos en la MLB y varios ocupan un lugar de privilegio: Yordan Álvarez, Randy Arozarena, Andy Díaz, Raidel Iglesias, Miguel Antonio Vargas… ¿Se reunirá a ellos Lázaro Montes según tu mirada de padre?

Clarooooo que sí, por supuesto. Él va a seguir creciendo, tiene solo 21 años; el ya está labrando su futuro pero le queda muchísimo.

Cada vez un mayor número de peloteros casi niños abandonan Cuba para tratar de llegar a MLB. Yosmel, como entrenador y padre, ¿qué consejos les das a esos pequeños y adolescentes?

Mi consejo es que sí se puede lograr lo que uno se propone, solo tienen que creérselo, ser disciplinados, sacrificados y exigentes consigo mismos; que aprendan mucho, escuchen lo que cada entrenador les diga de la forma que sea, porque el camino es largo y tedioso pero el sacrifico bien vale la pena.

“El fruto de la victoria está en la siembra del sacrificio y la disciplina”.

¿Cuál es tu principal sueño ahora mismo?

Primero, decirte que mi mayor sueño es que mi hijo llegue al Salón de la Fama de la MLB, que vaya en pos de muchos récords y de lograr varios campeonatos de Serie Mundial; estar junto a mi familia todo el tiempo posible para seguir disfrutando de ella, tener varios nietos y que mis nietos sean personas de bien, con buena disciplina social y buena educación.

Precisamente hablando de nietos, ¿cómo está el “abuelismo”? ¿Entrenarás otro cuarto bate?

Si es por mí, claro jajajaja… Ahora, si son deportistas o no, dependerá de ellos; ellos tendrán la última palabra. Quisiera que siguieran mis pasos y los de mi hijo; si es así, ahí estoy yo para entrenarlos.

Por el momento, el chiquitín se me está inclinando un poco por el básquet, prefiere más su aro y pelota de baloncesto que el bate. Lo que sea, lo apoyaremos siempre.

Quisiera expresar mi agradecimiento a CiberCuba, en especial a ti, y quisiera mandarle un saludo y un abrazo a toda mi gente de Barreras, mi pueblo amado, donde nació mi hijo. Darles las gracias porque sé que han disfrutado mucho de nuestros éxitos, en particular a dos grandes hermanos de mi papá, Popi Domínguez y Jesús Rosabales, el zurdo; a los entrenadores que guiaron a Lázaro. Gracias a todos; un abrazo grande de Yosmel Montes, el padre más feliz del mundo, y que Dios esté con todos ustedes.

COMENTAR

Vídeos relacionados:

Archivado en:

Julita Osendi

Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos






¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

[email protected]

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



Julita Osendi

Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *