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La Convención de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) y el Consejo de Ministros de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), celebrados en Montevideo, fueron foros en los que resonó la denuncia del bloqueo contra Cuba.
Esta semana la Convención de la FEUU, máximo órgano que reúne a alrededor de un centenar de delegados de esa organización, se pronunció en solidaridad con la sitiada isla caribeña, y condenó el cerco estadounidense.
El pronunciamiento fue enfático en el rechazo a la política de bloqueo unilateral y extraterritorial que ejerce Washington desde hace más de seis décadas contra Cuba.
Señala que “viola de manera flagrante la Carta de la ONU y el Derecho Internacional”.
Considera que las las pérdidas ocasionadas a la isla son brutales. Solamente entre el 1 de marzo de 2024 y el 28 de febrero de 2025, el bloqueo provocó pérdidas materiales estimadas en siete mil 556 millones de dólares, consigna la agrupación de estudiantes de la Universidad de la República.
A la par, el 2 de septiembre Cuba denunció el costo humano del bloqueo y las políticas coercitivas que obstaculizan los procesos de integración en América Latina.
Así lo manifestó la representante de la isla caribeña, embajadora Lissett Pérez, ante el XX Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de la Aladi, que aprobó por consenso la designación del economista y catedrático boliviano, Adhemar Guzmán como nuevo secretario general.
¿Cómo será sostenible un marco de integración propio ante el impacto de medidas coercitivas unilaterales, arbitrarias, discriminatorias e injustificadas que incluyen incrementos arancelarios y barreras proteccionistas?, cuestionó la diplomática cubana.
Mencionó la necesidad de respuestas a las sanciones extraterritoriales que paralizan transacciones, imponen la falta de canales bancarios e impiden realizar cobros o pagos con la isla y pueden alcanzar a empresas de la región.
En su intervención denunció el cerco petrolero a su país que golpea directamente los servicios básicos de la nación caribeña.
El bloqueo limita el traslado de emergencias médicas, genera una severa escasez de alimentos, medicamentos y somete a las familias a un agotador estrés permanente agravado por continuas interrupciones eléctricas y las privaciones cotidianas que sofocan al día a día a nuestra gente, refirió.
Enfatizó que un impacto de esta magnitud “contraviene el propósito más noble que todos compartimos en la Aladi, que es que el comercio sea una herramienta efectiva para el desarrollo social, la estabilidad y el bienestar de nuestros pueblos”.
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