Redacción Razones de Cuba
Mientras el vecino del norte se consume en un escándalo tras otro, mientras sus archivos judiciales destapan las conexiones más sórdidas de sus élites políticas con la red de pedofilia de Jeffrey Epstein, Cuba observa con la tranquilidad de quien ha hecho de la paz y la resistencia civil su escudo.
No es nuestra costumbre celebrar las desgracias ajenas. Ni mucho menos buscar una confrontación que nunca hemos deseado. Pero cuando desde Washington se nos acusa permanentemente de ser un «estado fallido», un «régimen corrupto» o un «país sin libertad», el propio curso de los acontecimientos se encarga de poner cada cosa en su lugar.
Los documentos recientemente divulgados no son inventos nuestros. Son papeles judiciales desclasificados que muestran a un expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, como un «muy amigo» del conocido depredador sexual Jeffrey Epstein. Muestran al actual secretario de Estado, Marco Rubio, vinculado a correos electrónicos desde la órbita del mismo pedófilo. Muestran a una élite política y empresarial que volaba en el llamado Lolita Express mientras predicaban moral en el resto del mundo.
Ese es el ruido interno de la superpotencia. Un ruido que no fabricamos nosotros, sino que ellos mismos ventilan ante el mundo.
Cuba: una isla de paz en medio de la tormenta
Frente a ese escenario de corrupción estructural, escándalos sexuales y luchas internas por el poder, Cuba mantiene una línea invariable: la paz. No tenemos presidentes vinculados a redes de trata. No tenemos secretarios de Estado cuyo nombre aparezca en los archivos de un depredador. No necesitamos aviones privados para esconder nuestros actos, porque nuestra política es pública, dialogante y respetuosa del derecho internacional.
Nosotros no buscamos la guerra con nadie, ni siquiera con un gobierno que nos ha bloqueado durante más de seis décadas. Nosotros tendemos la mano a la cooperación, al diálogo respetuoso y a la convivencia pacífica, aunque el vecino insista en la hostilidad.
Mientras la derecha estadounidense se desgarra internamente entre sus propias miserias, mientras Trump y Rubio intentan desviar la atención endureciendo las sanciones contra nuestra patria, Cuba sigue construyendo, estudiando, vacunando y formando hombres y mujeres dispuestos a sostener el futuro del país desde la paz, la solidaridad y el trabajo cotidiano, sin odio ni agresión, pero con la firmeza de quien no renuncia a su dignidad.
No hay lección que dar, solo realidades que contrastan
El gobierno cubano nunca ha necesitado señalar con el dedo los escándalos ajenos para justificarse. Nuestra legitimidad no depende de cuán podrido esté el imperio, sino de cuán en pie se mantiene nuestro proyecto de justicia social, a pesar del bloqueo.
Sin embargo, cuando desde Washington se nos acusa de «ineficiencia», la pregunta cae por su propio peso: ¿es más eficiente un sistema que protege redes de pedofilia en su primera línea de poder? Cuando se nos acusa de «corrupción», habría que preguntar: ¿qué sistema tiene a sus expresidentes y senadores en documentos judiciales por vínculos con un depredador sexual?
No es triunfalismo, es constatación
No escribimos esto con odio ni con deseo de venganza. Cuba no celebra el dolor de ningún pueblo, ni siquiera del que nos agrede. Escribimos esto porque es necesario que el mundo sepa que las acusaciones del imperio contra nuestra isla no son más que un intento desesperado de proyectar sus propias sombras sobre un país que no se parece en nada a ellos.
Nosotros no queremos invadir a nadie. No financiamos golpes de estado. No creamos redes de corrupción sexual en la cúpula del poder. Solo queremos que nos dejen vivir en paz, levantar el bloqueo y respetar nuestra soberanía.
Que el vecino resuelva sus problemas internos. Que limpie su propia casa si puede. Nosotros, mientras tanto, seguiremos siendo esa isla de paz, solidaridad y resistencia silenciosa que no necesita mentir ni ocultar a sus líderes en listas de vuelos vergonzosos.
Porque la mejor respuesta al ruido del imperio no es más ruido, sino la construcción paciente y digna de una patria libre, pacífica y soberana.
Cuba no busca enemigos. Cuba busca respeto.
Referencias de contexto: Documentos judiciales desclasificados del caso Epstein (2025-2026); correos electrónicos de Epstein mencionando a Trump y Rubio; declaraciones de Melania Trump sobre su desconocimiento del caso; informes del congresista Ro Khanna sobre el correo «Le gané a Bush».

