
La Administración Trump anunció una nueva ronda de sanciones contra figuras y entidades vinculadas al régimen cubano, incluyendo a Annalie Lilliam Rueda Cardero, nuera de Raúl Castro. Las medidas también alcanzan a empresas asociadas a GAESA, el conglomerado militar que controla amplios sectores de la economía nacional.
Washington amplió este martes la presión sobre la cúpula del poder en Cuba al incluir en su lista de sanciones a Annalie Lilliam Rueda Cardero, esposa de Alejandro Castro Espín e integrante del círculo familiar más cercano al general Raúl Castro.
La decisión fue anunciada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependencia del Departamento del Tesoro encargada de aplicar sanciones económicas contra individuos y organizaciones consideradas contrarias a los intereses de Estados Unidos.
La medida forma parte de una estrategia más amplia impulsada por la Administración Trump para limitar las fuentes de financiamiento del régimen cubano y aumentar el costo político y económico de las estructuras que sostienen su aparato de control.
Junto a Rueda Cardero fueron sancionadas cinco entidades cubanas, entre ellas varias compañías vinculadas a GAESA, el conglomerado empresarial administrado por las Fuerzas Armadas y considerado uno de los pilares económicos del régimen.
Entre las empresas incluidas aparecen Almacenes Universales, con operaciones en logística y transporte de mercancías; Rafin, dedicada a servicios financieros para el entramado empresarial militar; y el Banco Financiero Internacional (BFI), utilizado para gestionar operaciones comerciales y financieras dentro y fuera de Cuba.
La lista también incorpora a Geominera, empresa estatal adscrita al Ministerio de Energía y Minas, así como a la Empresa Siderúrgica José Martí, una de las principales industrias productoras de acero del país.
El secretario de Estado Marco Rubio respaldó públicamente las medidas y sostuvo que la situación en la Isla continúa deteriorándose debido a las políticas del régimen. Según afirmó, las estructuras controladas por GAESA han servido durante años para concentrar recursos económicos mientras la población enfrenta una crisis marcada por apagones, escasez de alimentos y deterioro de los servicios básicos.
Rubio advirtió además que instituciones financieras, compañías extranjeras o terceros que mantengan relaciones con las entidades sancionadas podrían exponerse a futuras acciones por parte de Washington.
Las nuevas restricciones se suman a sanciones recientes contra Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel, Alejandro Castro Espín y otros altos dirigentes cubanos. También complementan medidas adoptadas contra organismos estatales, empresas militares y sectores estratégicos de la economía vinculados al aparato de poder.
La ofensiva estadounidense coincide con un momento de profunda crisis económica en Cuba, donde el régimen enfrenta crecientes dificultades para acceder a financiamiento externo, combustible e inversiones, mientras aumentan las tensiones sociales derivadas del deterioro de las condiciones de vida.


