Inició el curso escolar 2026-2027 en Cuba, en Artemisa, con el compromiso de sostener la actividad docente pese a las tensiones existentes. Acá, más de 69 mil estudiantes en todos los niveles educativos y tipos de enseñanza toman las aulas por asalto.
Apostamos por defender la educación como derecho, como la prioridad y la esperanza colectiva, en medio de limitaciones reales, energéticas, de transporte, alimentación, materiales docentes y mantenimiento y otras.
Pero precisamente en escenarios complejos es cuando más vale el esfuerzo por mantener lo logrado.
Redoblar esfuerzos, iniciativa y creatividad se imponen. La apatía y el desinterés no pueden reinar en estos momentos donde hasta el plato de comida se vuelve difícil, pero no por ello, debemos renunciar a la educación de nuestros hijos.
Artemisa se precia de contar con un Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Mártires de Humboldt 7, una institución educativa, que conozco y visito con regularidad, pues mi hija, forma parte de su matrícula hace tres años.
Mantener un centro interno requiere de un esfuerzo doble por parte de las autoridades competentes, gobierno e instituciones políticas, a las cuales deberían sumarse actores económicos, esos que en estos momentos llevan el peso de los ingresos en cada municipio.
El apoyo de los padres es innegable. Sufrimos en carne propia lo complejo que se ha vuelto tener un hijo becado, lo difícil que resultaría negarle esa posibilidad en pos de su desarrollo intelectual.
No podemos permitir que la falta de un recurso se convierta en falta de aspiraciones. Un cuaderno puede escasear, una guagua puede retrasarse, un apagón puede complicar una noche de estudio; pero no puede apagarse la curiosidad de un niño ni la responsabilidad de su familia, del maestro y de la comunidad, en bien de la sociedad.
Comenzar este curso, a pesar de la situación del país, significa no conformarnos con menos. Significa organizarnos mejor, buscar alternativas y proteger lo esencial: que cada estudiante aprenda, lea, razone, investigue, escriba y se forme con valores humanos.
Ningún joven debe abandonar su preparación por las dificultades del momento. Ningún educador debe sentirse solo ante los retos del aula. Ninguna carencia material debe servir de excusa para bajar la exigencia académica, la disciplina ni los resultados.
A las familias les corresponde acompañar: preguntar por las tareas, cuidar la asistencia, estimular la lectura y enseñar respeto por la escuela. A los estudiantes, asumir el estudio como una herramienta para conquistar su propio futuro. A los docentes, seguir siendo guía, ejemplo y sostén moral, incluso cuando las condiciones no sean las ideales.
Este septiembre debemos hacerlo otra vez, con serenidad y confianza. Las limitaciones pueden imponer obstáculos, pero nunca deben rebajar nuestros sueños ni los niveles educativos que merece nuestra juventud. La tarea es compleja pero no imposible.
The post ¡Todos, al aula! appeared first on Artemisa Diario.


