Miembros de bandas armadas mantienen a decenas de personas como rehenes bajo amenaza de muerte en la comuna de Kenscoff, a las afueras de Puerto Príncipe, un secuestro masivo que ocurrió apenas un día después de que esos mismos grupos perpetraran una matanza con 47 muertos en la misma zona.
El jefe de banda apodado Didi, también conocido como Izo 2, amenazó con ejecutar a más de 60 personas si las autoridades lanzan un ataque contra su grupo, según un video que hizo circular en redes sociales.
Las imágenes son estremecedoras, entre los rehenes hay niños, mujeres, hombres y sobre todo jóvenes con rostros de desesperación; en el video también se observa a varias madres amamantando a sus hijos. Se ve además al líder criminal llamando por teléfono a sus hombres para ordenarles matar a «todos» en caso de una represalia policial. «
Su seguridad no depende de mí, sino del Estado», afirma al final de la grabación, recordando que están fuertemente armados para repeler cualquier operativo.
Si nos expulsan para que la población pueda volver a vivir en Kenscoff, expúlsennos bien. Pero no piensen que van a lanzar un ataque en el que incluso un perro que nos pertenece muera.
— El jefe de banda apodado Didi, alias Izo 2, en el video difundido en redes
La banda bajo el mando de Didi integra la coalición Viv Ansanm, liderada por el expolicía Jimmy Chérizier, apodado Barbecue. Este martes, la Organización de Naciones unidas (ONU) elevó a 47 el número de muertos en la masacre perpetrada durante la madrugada del lunes y reveló un detalle particularmente atroz: entre las víctimas había 22 personas que fueron presuntamente ejecutadas dentro del recinto de una iglesia donde se habían refugiado buscando protección.
Durante el ataque, las bandas incendiaron viviendas y vehículos, mientras algunos residentes salían a las calles a protestar, indignados por la falta de protección de las fuerzas de seguridad.
Cifras de la violencia en Haití: una crisis humanitaria sin respuesta internacional
Los datos actualizados por Naciones Unidas dimensionan la magnitud del colapso: la violencia en Haití causó en los primeros seis meses del año al menos 3.050 muertos y 1.401 heridos.
A esa cifra se suma una emergencia humanitaria de proporciones catastróficas: unos 5,8 millones de haitianos —cerca del 52% de la población— sufren inseguridad alimentaria, y el número de personas desplazadas internas alcanzó el año pasado los 1,4 millones, un nivel sin precedentes en la historia del país.
Kenscoff es una zona estratégica por su cercanía al departamento del Sudeste y a la ciudad de Jacmel, hasta ahora relativamente al margen de la violencia que asola el área metropolitana.


