El Comando Sur dijo en un comunicado en X que la “Fuerza de Tarea Conjunta del hemisferio occidental llevó a cabo un ataque cinético letal contra una embarcación de bajo perfil que operaba a lo largo de rutas de narcotráfico establecidas en el Pacífico oriental”.
Desde el pasado 21 de junio la administración de Donald Trump había suspendido -o al menos no realizaba- hundimientos de embarcaciones como parte de sus operaciones en el Caribe y el Pacífico en el contexto de su combate al tráfico de drogas.
Antes del ataque la víspera, las fuerzas estadounidenses destruyeron al menos 67 embarcaciones y mataron a unas 220 personas bajo el paraguas de la campaña ‘Operation Southern Spear’ (Operación Lanza del Sur) en septiembre de 2025, en medio de un amplio escrutinio entre miembros del Congreso y grupos de derechos humanos.
Los críticos sostienen que no se han presentado pruebas sobre las acciones presuntamente ilegales y que las muertes calificarían como asesinatos extrajudiciales.
A principios de agosto, luego de una cuidadosa revisión de la información clasificada que ha visto, el senador demócrata Tim Kaine comunicó a la Casa Blanca que es probable que los ataques hayan matado ilegalmente a “individuos que no están involucrados en el narcotráfico”.
La televisora CNN reseñó que el legislador de Virginia, miembro de la Comisión de Servicios Armados del Senado, instó a Trump a “examinar las circunstancias de estos ataques” y exhortó a terminar con una operación “ilegal, costosa e ineficaz”.
