Camagüey, 22 ago.- La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) cumple este 22 de agosto sus 65 años de fundada. Camagüey, tierra natal de su fundador, Nicolás Guillén, lo celebra con una jornada que comenzó el 13 de agosto y se extenderá hasta el 29 de septiembre. La provincia, primera en constituir su Comité Provincial después de La Habana, ratifica así el peso histórico y la tradición intelectual que la distinguen.
La jornada conmemorativa incluyó un emotivo recorrido simbólico. Varios creadores camagüeyanos depositaron una ofrenda floral ante la estatua de Nicolás Guillén, inaugurada por la reconocida artista de la plástica Martha Jiménez. Luego, en el Parque Agramonte, el tributo al Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz hermanó la creación artística con las raíces patrias. La jornada tuvo, además, un sentido homenaje a los artistas octogenarios, esos que han visto crecer a la UNEAC en diferentes etapas y atesoran la memoria viva de la organización.
La UNEAC fue fundada el 22 de agosto de 1961 por el Poeta Nacional Nicolás Guillén, con el objetivo de agrupar a escritores y artistas en defensa de la cultura cubana. Desde sus inicios, la organización fue concebida como un espacio de diálogo entre la Revolución y sus intelectuales. Fidel Castro comprendió que un proceso de este tipo no puede prescindir de sus artistas, y que el diálogo con ellos debía ser permanente.
A lo largo de estas seis décadas y media, más que un gremio ha sido una casa de encuentro para todas las generaciones, disciplinas y tradiciones. Escritores, músicos, artistas visuales, actores, arquitectos, periodistas y creadores de diferentes disciplinas han hecho de la UNEAC un lugar para fundar, debatir y criticar la realidad de Cuba y el mundo.
Este contexto, particularmente complejo, está marcado por dificultades económicas, cambios tecnológicos y una intensa disputa simbólica. La organización enfrenta el desafío de renovarse sin comprometer sus esencias. El país ha cambiado, y también las maneras de crear y relacionarse con el arte. Las redes sociales transformaron las jerarquías comunicacionales, y la inteligencia artificial comienza a modificar procesos creativos y profesionales.
Sin embargo, la principal fortaleza de la UNEAC ha sido saber renovarse sin perder sus principios. Ello le ha permitido incorporar nuevas generaciones, nuevos lenguajes y nuevas formas de producir cultura. El diálogo entre generaciones se construye con escucha, ruptura y creación. La experiencia de los grandes maestros es un patrimonio invaluable, pero también hay que atender las inquietudes de quienes comienzan. Ese encuentro ocurre en talleres, eventos, concursos y proyectos comunitarios, donde se produce una transmisión de saberes esencial para la continuidad de nuestra cultura.
La UNEAC camagüeyana, fiel a su historia y proyectada hacia el futuro, demuestra una vez más que la cultura cubana sigue viva y en manos de sus creadores. (Texto y Fotos: Chelsea Martínez/ Radio Cadena Agramonte)

