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Un perro salió al paso enfurecido cuando intentaron llegar hasta la fachada del recinto, pero el animal no pudo morderlos porque estaba atado por una cuerda. Después del susto, evidentemente pensaron que allí vivía alguna persona. Y no se equivocaban los exploradores: la antigua estación de ferrocarriles de San Fernando de Camarones está convertida hoy día en habitáculo para dos familias.

Contemporánea y diseñada semejante a su homóloga de Cumanayagua, este inmueble —a pesar de su visible deterioro— exhibe todavía los rasgos básicos de la arquitectura de estilo neocolonial, bastante austero pero en el que prima la coherencia entre sus elementos externos.

Obviando las transformaciones hechas por los inquilinos, aún perduran las geométricas cerchas de madera de la cubierta y tornapuntas que descansan directamente sobre pilastras. Desde fuera, los vanos han sido intervenidos, pero permanecen algunas de las ventanas estrechas con los puntales originales elevados, y sobre ellas una somera y polvorienta cristalería.

A diferencia de la cumanayagüense, levantada en un lugar céntrico de aquella urbe en 1914, la estación camaronense parece como si quisiera continuar escondida entre los árboles de mango y aguacates; a la vera del terraplén hacia Manaquitas, apartada de las arterias principales de San Fernando, desde donde —según contaron a los visitantes—, una “guagua” tirada por mulos iba hasta allí con los pasajeros que pretendían subir al tren que iba y regresaba de Cumanayagua, atravesando un largo y sinuoso recorrido desde el sureste hasta llegar a Sagua la Grande, al norte de la otrora provincia de Las Villas.


Descontinuada de sus funciones como estación a finales de los 80 e inicios de la década del 90, comenzaría a desvanecerse junto al ramal ferroviario una edificación de las menos valoradas y recordadas de su época. No obstante, allí está todavía entre tendederas y ramajes la instalación que acogió durante las extenuantes esperas a la vieja y rebelde generación de camaronenses, que no tenía otra manera de salir y regresar al asentamiento si no era avanzando sobre rieles.

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