Oculta y difuminada por el tiempo (+Fotos)
5 de Septiembre Opinión Portada Sociedad

Oculta y difuminada por el tiempo (+Fotos)

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Un perro salió al paso enfurecido cuando intentaron llegar hasta la fachada del recinto, pero el animal no pudo morderlos porque estaba atado por una cuerda. Después del susto, evidentemente pensaron que allí vivía alguna persona. Y no se equivocaban los exploradores: la antigua estación de ferrocarriles de San Fernando de Camarones está convertida hoy día en habitáculo para dos familias.

Ubicada a un costado del terraplén de Manaquitas, el recinto fue convertido en una vivienda dividida./Foto y diseño: Del autor
Ubicada a un costado del terraplén de Manaquitas, el recinto fue convertido en una vivienda dividida./Foto y diseño: Del autor

Contemporánea y diseñada semejante a su homóloga de Cumanayagua, este inmueble —a pesar de su visible deterioro— exhibe todavía los rasgos básicos de la arquitectura de estilo neocolonial, bastante austero pero en el que prima la coherencia entre sus elementos externos.

Las transformaciones hechas al inmueble no ocultan completamente los elementos de su estilo arquitectónico./Foto y diseño: Del autor
Las transformaciones hechas al inmueble no ocultan completamente los elementos de su estilo arquitectónico./Foto y diseño: Del autor

Obviando las transformaciones hechas por los inquilinos, aún perduran las geométricas cerchas de madera de la cubierta y tornapuntas que descansan directamente sobre pilastras. Desde fuera, los vanos han sido intervenidos, pero permanecen algunas de las ventanas estrechas con los puntales originales elevados, y sobre ellas una somera y polvorienta cristalería.

Una estructura adyacente al andén fungía como baño de la instalación./Foto y diseño: Del autor
Una estructura adyacente al andén fungía como baño de la instalación./Foto y diseño: Del autor

A diferencia de la cumanayagüense, levantada en un lugar céntrico de aquella urbe en 1914, la estación camaronense parece como si quisiera continuar escondida entre los árboles de mango y aguacates; a la vera del terraplén hacia Manaquitas, apartada de las arterias principales de San Fernando, desde donde —según contaron a los visitantes—, una “guagua” tirada por mulos iba hasta allí con los pasajeros que pretendían subir al tren que iba y regresaba de Cumanayagua, atravesando un largo y sinuoso recorrido desde el sureste hasta llegar a Sagua la Grande, al norte de la otrora provincia de Las Villas.

Su cubierta a dos aguas de tejas francesas sufre los avatares del tiempo./Foto y diseño: Del autor
Su cubierta a dos aguas de tejas francesas sufre los avatares del tiempo./Foto y diseño: Del autor
Plano de la elevación lateral derecha, rematada en su cúspide por un elemento decorativo “chippendale”. /Foto y diseño: Del autor
Plano de la elevación lateral derecha, rematada en su cúspide por un elemento decorativo “chippendale”. /Foto y diseño: Del autor

Descontinuada de sus funciones como estación a finales de los 80 e inicios de la década del 90, comenzaría a desvanecerse junto al ramal ferroviario una edificación de las menos valoradas y recordadas de su época. No obstante, allí está todavía entre tendederas y ramajes la instalación que acogió durante las extenuantes esperas a la vieja y rebelde generación de camaronenses, que no tenía otra manera de salir y regresar al asentamiento si no era avanzando sobre rieles.

Imagen antigua, posterior a su desahucio como estación ferroviaria./Foto: Cortesía de Yudis Peñón Águila
Imagen antigua, posterior a su desahucio como estación ferroviaria./Foto: Cortesía de Yudis Peñón Águila

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