El monumental Teatro Académico de Ópera y Ballet Dimitri Shostakovich, de la ciudad de Samara, constituyó la última presentación de la compañía dirigida por Viengsay Valdés que ofreció la víspera la Giselle de Cuba, en versión de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso.
La exitosa gira inició el 24 de septiembre en el Teatro Mariinsky, de San Petersburgo, e incluyó también funciones en el Teatro Bolshói de Moscú y el Teatro Alexander Pushkin, de Nizhny Novgorod.
Este 3 de octubre, en la urbe bañada por el río Volga, apenas cerró el telón sobre el doliente personaje de Albrecht, interpretado por el primer bailarín Dani Hernández, y el público se puso de pie y ofreció a la agrupación cubana una ovación ininterrumpida, renovada ante la aparición en escena de Viengsay Valdés, la Giselle de la noche.
Por su parte, el bailarín solista Ernesto Díaz encarnó en las cuatro presentaciones a Hilarión y Nadila Estrada, en esta última ocasión fue la reina de las Wilis, todos acompañados de un celebrado cuerpo de baile.
Al finalizar la función, el director de coreografía del teatro de Samara, Yuri Burlaka, exaltó las virtudes de la danza clásica como lenguaje universal y expresó que la versión de Giselle de Alicia Alonso era la más interesante vista por él.
Asimismo, la directora de la institución Natalia Makárova manifestó que toda la ciudad estaba esperando la actuación del BNC, igualmente reconoció la labor conjunta de la compañía con la orquesta sinfónica del Dimitri Shostakovich, esta vez dirigida por la joven maestra cubana Idalgel Marquetti.
Viengsay Valdés al cierre del espectáculo calificó de histórica la gira, «la cual ha constituido una nueva ocasión de mostrar la fuerza, la técnica y el temperamento de la escuela cubana de ballet», enfatizó.
La primera bailarina también destacó la buena organización, en la que participaron los Ministerios de Cultura de Rusia y Cuba, al tiempo que encomió a los artistas del Ballet Nacional de Cuba, los bailarines, los maestros y el equipo técnico.
“Dejamos un público con la emoción en el alma por nuestras actuaciones, con muestras de admiración, cariño y respeto, demostrado en los aplausos interminables en escena, dando confianza a los jóvenes que recién inician su vida artística en el BNC”, significó Valdés.
La Giselle de Cuba, que dijo hoy solo un hasta luego a los escenarios rusos, es una versión coreográfica de Alicia Alonso sobre la original de los coreógrafos franceses Jules Perrot y Jean Coralli. Inspirada en una leyenda popular germánica recogida por el poeta y ensayista alemán Heinrich Heine.
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