Primero fue ciclista, incluso llegó a correr en la época de Pipián, Aldo Arencibia, Raúl Vázquez, Carlos Cardet, entre otros. Un día, en el lejano abril de 1982, se presentó al primer curso para hacerse comisario de ciclismo. Resultó entre los mejores expedientes, pero no fue hasta 1989 que se evaluó para ser comisario internacional.
Desde entonces Luis Osvaldo Ávila Sanzano, (para muchos sencillamente Ávila) anda en los trajines de impartir justicia en la pista y las carreteras de Cuba y buena parte del mundo. Y la opinión de sus compañeros de trabajo se pueden resumir en una frase: es de los más respetados y queridos.
Por estos días vive su tercera participación en Juegos Centroamericanos y del Caribe, pero en su currículo hay Juegos y Campeonatos Panamericanos, cinco certámenes mundiales y cuatro Copas del Mundo, entre otras carreras de ruta y eventos de pista por América. Tiene una memoria admirable para recordar fechas y anécdotas y sabe tanto de béisbol y fútbol como de ciclismo.
¿Qué es lo que debe caracterizar a un juez?, le pregunto bajo el sol del velódromo de esta ciudad. “Primeramente conocimiento, criterio y decisión. Eso te da fuerza, autoridad y prestigio. Segundo: aplicar siempre lo que está establecido. Y tercero, contar con un alto nivel de imparcialidad”.
Le pido que me cuente un momento, una competencia, en la cual haya tenido difícil una decisión. “La Copa del Mundo en 2012 en Cali, Colombia. Hubo un problema con la tecnología y tenía la responsabilidad del seguimiento a esa carrera. Eran 38 países para decidir una medalla. Apelé entonces a la tablilla, a la anotación con tinta y por ahí pudimos descifrar quién había sido el ganador. Fue un instante tenso, pero salimos de él con ética y justicia”.
Sobre algún tipo de preferencia entre la pista o la carretera, Ávila no demora en contestar. “Me gustan más los eventos de pista porque son más dinámicos, más activos y tienes que actuar con precisión y rapidez si un ciclista debe ser descalificado o amonestado con una sanción. En la ruta hay tiempo para reflexionar, analizar y ver el reglamento que le corresponde”.
Este holguinero, nacido en el municipio de Banes, no se esconde para mencionar sus equipos de preferencia en el fútbol: Argentina, España y Brasil; y en la pelota: Holguín y Santiago de Cuba, aunque admira a Industriales por lo que representa para el béisbol cubano. Sonríe si entramos a hablar de sus ídolos en el ciclismo cubano, pero se atreve solo con el femenino: “Yoanka González, Lisandra Guerra, Arlenis Sierra, Marlies Mejías, Yumari González y toda la primera generación de mujeres que comenzó su práctica”.
En cuanto a la familia, su esposa Marilé Batista y sus dos hijas, Raiza y Aimé, son imprescindibles en cada una de las metas que alcanzó. “Me hubiera gustado ir a unos Juegos Olímpicos, quedé suplente en el 2008. Pero me siento muy feliz con todo lo conseguido, puedes escribirlo…”.
Acerca del autor
Máster en Ciencias de la Comunicación. Director del Periódico Trabajadores desde el 1 de julio del 2024. Editor-jefe de la Redacción Deportiva desde 2007. Ha participado en coberturas periodísticas de Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos, Copa Intercontinental de Béisbol, Clásico Mundial de Béisbol, Campeonatos Mundiales de Judo, entre otras. Profesor del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, en La Habana, Cuba.



