No todos los creadores logran que su obra trascienda el tiempo hasta convertirse en parte de la memoria colectiva de un país. Juan Formell pertenece a ese reducido grupo de artistas.
Por ello, cada 2 de agosto, al conmemorarse su natalicio, los cubanos recuerdan no solo al fundador de Los Van Van, sino también al músico que convirtió los pequeños episodios de la vida diaria en patrimonio sonoro de varias generaciones.
A 84 años de su nacimiento,
Cuba evoca a Juan Formell Cortina (1942-2014), compositor, bajista, arreglista y fundador de Los Van Van, como una de las figuras imprescindibles de la cultura nacional y entre los mayores innovadores de la música popular bailable en América Latina.
El hombre que cambió el pulso del baile
Cuando Formell fundó Los Van Van, a finales de 1969, su verdadero aporte fue replantear el lenguaje de la música popular cubana. Desde el son, la charanga y el changüí, incorporó influencias del rock, el funk, el jazz y las nuevas tecnologías sonoras para dar vida, junto al percusionista José Luis Quintana «Changuito», al songo, un ritmo que transformó definitivamente la música bailable de la Isla.
Aquella apuesta rompía moldes. Formell entendió que la tradición no debía convertirse en un museo, sino dialogar con su tiempo. La introducción de nuevos instrumentos, arreglos más atrevidos y una escritura musical moderna abrió un camino que después seguirían numerosas agrupaciones cubanas y latinoamericanas.
Un cronista de la vida cubana
Pero si algo distinguió a Juan Formell fue su extraordinaria capacidad para convertir la cotidianidad en canción. Encontró inspiración en la conversación de barrio, el humor popular, los conflictos familiares, las relaciones de pareja, las colas, las alegrías y las contradicciones de la sociedad cubana.
Temas como La Habana no aguanta más, El negro está cocinando, Sandunguera, Soy todo, Aquí el que baila gana o Anda, ven y muévete son mucho más que éxitos bailables, constituyen pequeñas crónicas donde generaciones enteras se han reconocido.
Foto: tomada de cadenahabana.icrt.cu
Quizá por eso Los Van Van recibieron el apelativo de «El Tren de la Música Cubana». Cada disco parecía registrar una nueva estación del país, con sus cambios culturales, su lenguaje popular y sus transformaciones.
Mucho más que director de orquesta
La dimensión artística de Formell trascendió ampliamente el escenario. Compuso para el cine, el teatro y la televisión; musicalizó poemas de Nicolás Guillén y desarrolló una obra de extraordinaria capacidad comunicativa.
En 1999 obtuvo el Premio Grammy al Mejor Álbum de Salsa por Llegó Van Van, reconocimiento que consolidó internacionalmente una trayectoria construida durante más de cuatro décadas de creación ininterrumpida.
Su liderazgo también dejó escuela. Decenas de músicos encontraron en él un referente creativo y humano, mientras que la agrupación ha mantenido viva su impronta bajo la dirección de su hijo, Samuel Formell.
Un legado que sigue bailándose
La muerte sorprendió a Juan Formell el 1 de mayo de 2014, pero su obra nunca abandonó los escenarios. En fiestas populares, conciertos, celebraciones familiares o festivales internacionales, su música continúa convocando al baile con la misma naturalidad con que lo hacía hace más de medio siglo.
Conmemorar su natalicio no significa únicamente recordar a un compositor excepcional. Es reconocer al creador que entendió como pocos el alma sonora de Cuba y que convirtió la música popular en un espejo de la nación. poniendo a mover, al mismo tiempo, el cuerpo y la memoria.

